Artilleros, Artilleros, marchemos siempre unidos siempre unidos de la Patria, de la Patria, de la Patria su nombre engrandecer, engrandecer. Y al oír, y al oír, y al oír del cañón el estampido, el estampido nos haga su sonido enardecer. España que nos mira siempre amante recuerda nuestra Historia Militar, Militar, que su nombre siempre suena más radiante a quien supo ponerla en un altar. Su recuerdo que conmueve con terneza, dice Patria, dice Gloria, dice Amor, y evocando su mágica grandeza, morir sabremos, por salvar su honor. Tremolemos muy alto el Estandarte, sus colores en la cumbre brillarán, y al pensar que con él está la muerte, nuestras almas con más ansia latirán. Como la madre que al niño le canta la canción de cuna que le dormirá, al arrullo de una oración santa en la tumba nuestra, flores crecerán. Marcharemos unidos, marcharemos dichosos seguros, contentos de nuestro valor, y cuando luchando a morir lleguemos, antes que rendidos, muertos con honor. Y alegres cantando el Himno glorioso de aquellos que ostentan noble cicatriz, terminemos siempre nuestro canto honroso con un viva Velarde y un viva Daoiz. Artilleros, Artilleros, marchemos siempre unidos siempre unidos de la Patria, de la Patria, de la Patria su nombre engrandecer, engrandecer. Y al oír, y al oír, y al oír del cañón el estampido, el estampido nos haga su sonido enardecer. Orgullosos al pensar en las hazañas realizadas con honor por nuestra grey, gritemos con el alma un viva España y sienta el corazón un ¡viva el Rey!
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sábado, 4 de abril de 2020

Ejecutoria de Nobleza del Cuerpo de Artillería

Ejecutoria de Nobleza del Cuerpo de Artillería cuyo original, otorgado por el rey de Armas de S.M. D. Alfonso XIII, D. Luis Rubio de Ganga Yarzo y Bru se encuentra en la Academia de Artillería.




Yo, don Luis Rubio y Ganga Yarzo y Bru

CERTIFICO: Que el anterior escudo en campo de gules, dos cañones de oro puestos en aspa, en punto del escudo una pila de balas, sumado de Real Corona, es el que pertenece al Cuerpo de Artillería Española, el que tiene por lema «Todos para cada uno y cada uno para los demás», cuya máxima da a entender que solamente la antigüedad les hace ir ocupando los puestos de las respectivas escalas, sin que los empleos y recompensas que puedan obtener en funciones de guerra, sirvan para premiar el comportamiento de quien la realiza, si no para aumentar el prestigio de esta gran familia. Venera por excelsa Patrona a Santa Bárbara comenzando la devoción de los artilleros con el uso de la Artillería y dogmatizándose de tal manera que llegaron a establecerse Congregaciones bajo su advocación todos justo dominio de la Corona de España; siendo, parece suponer, esta preferencia que tal vez fuera porque siendo abogada de los rayos y centellas, se pusiera bajo su patrocinio los que habían de manejar instrumentos de guerras cuyos efectos son los más parecidos a aquéllos fenómenos de la Naturaleza. Anualmente celebran los artilleros la fiesta de la Santa Patrona, y un oficio de difuntos por los que fueron.

Artillería
Es el arle de construir, conservar y usar todo género de armas de fuego, máquinas y municiones de guerra; pero empleada esta palabra como denominación genérica que corresponde a una de las tres armas de combate, podemos decir que dan nombre a la reunión de conocimientos científicos y técnicos que es preciso emplear para el manejo de aquélla Se divide en Artillería de Campaña o de Batalla que es aquélla que en combinación con las demás armas, toma parte en campo abierto en todas las fases del combate, subdividiéndose en Artillería montada, a caballo y de montaña, estando destinada la primera al sostenimiento y apoyo de la Infantería, ir al combate la segunda con la Caballería, y maniobrar la tercera en terreno donde aquélla no podría ejercitar su acción. Artillería de sitio es la destinada al ataque de plazas y puntos fortificarlos; de plaza para la defensa de estas fortificaciones, y de costa, la que establece sus baterías en el litoral, lucha con las escuadras, impide el paso por un estrecho o inutiliza sus fuegos bastando lo dicho para comprender su importancia en la guerra. «La Artillería es tan antigua como la querella de los hombres» dice don Tomás de Morla, insigne artillero perdiéndose su origen en la obscuridad de los tiempos; y atribuye a esta voz todo lo que se le dio para batir obstáculos y defensas como medio de destrucción, anteriores al efecto de la pólvora cuya inspección ha sido motivo siempre de continuas discusiones, de las que hemos de prescindir por no ser objeto de nuestro estudio, pero teniendo que dar una idea de lo que pudiéramos llamar Historia positiva de esta poderosa Arma de combate, que es el cuerpo facultativo porque abarca un conjunto de conocimientos relativos a Ingeniería; a la balística que es el arte de calcular el alcance y dirección de los proyectiles; a la industria militar, que es la que comprende todo lo referente Metalurgia, Mecánica y Química aplicada, necesarias para la proyección o instrucción de todo material de guerra y por último del empleo y manejo de este material, que es lo que puede clasificarse de «Táctica profesional», en el sentido que damos a esta palabra Artillería, podemos robustecer el concepto de que es anterior al descubrimiento de la pólvora, y aunque en España ya se habla de ella en el siglo XII, no hay noticias hasta tres siglos más tarde de la aparición de máquinas de batir que lanzasen pesados proyectiles de piedra o hierro por la fuerza expansiva de aquéllas, por lo que siguiendo las indicaciones de los artilleros don José de Arantegui Sanz, observadas en su obra titulada «Apuntes históricos sobre la Artillería española en los siglos XIV y XV» . Don Ramón de Salas y otro, se viene en conocimiento de que la noticia más antigua que se refiera a la verdadera Artillería, es la que data del año 1381, confirmada por una carta que el Ayuntamiento de Alicante dirigió al Rey don Alfonso IV de Aragón, en la cual dice que el Rey de Granada tenía sobre aquella Ciudad infundiendo grande terror, con una nueva invención del combate con que llevaba pelotas de hierro que se lanzaban con fuego. En 1340 reinando en Castilla Alfonso XI el Justiciero, pusieron sitio a Tarifa el Rey de Granada Juref-Ben-Mimail y el Rey de Fez, batiéndola con máquinas el ingenio de truenos que lanzaban balas de hierro, proyectiles que eran llamados bodoque y búfano las piezas, muy ligeras aunque importantes por ser nuevos elementos de guerra. El Rey don Pedro I de Castilla llamado Cruel, dio mucho impulso a la Artillería siendo ya conocidas las bombardas o lombardas, con cuyas máquinas combatió en el sitio de Calatayud año 1362. Eran grandes, medias y pequeñas, según que tirasen pelotas o bolaños de 12 a 25 arrobas; cinco a doce y uno a cinco respectivamente, llamándose de metal o de fuslera las bombardas de bronce y truenos a las de pequeño calibre y siendo tanta la diversidad de estas máquinas que se clasificaron en tres grupos principales, según que fuesen destinadas a la ofensiva, batir las murallas o echar a pique las naves, estando comprendido en los primeros los mosquetes ribadoquines, esmeriles, falconetes, medios acres o falconetes, cervatanas, medianas, sacres, áspides, pasavolantes, medias culebrinas y culebrinas, y en el segundo y tercero, los basiliscos, pedreros y trabucos o morteros. En 1413 ya se usaba el arcabuz, pudiéndose fijar el principio de la Artillería de Campaña en el año 1499 que apareció en la expedición realizada a Italia el primer tren de cañones. Felipe III redujo la clasificación a cuatro clases: el cañón de baterías de 40 libras de bala, el medio cañón de 24, el cuarto de cañón de 10 y la pieza de campaña que era de cinco. En 1588 se empezaron a usar las bombas por los españoles, tirándose las primeras contra Watendock plaza del Ducado de Gueldres sitiada por las tropas que mandaba el gran Alejandro Farnesio aparecen las granadas y otros proyectiles; se emplea la Artillería de Montaña, la que según parece debió tener su origen cuando la conquista de Marbella por los Reyes Católicos, fueron conducidos por acémilas los llamados tiros livianos o de poco peso; en 1718 se modifica la disposición de Felipe III; se introduce el uso del alza, perfeccionándose la pólvora y las espoletas, pudiendo decirse que desde este tiempo, y en particular desde el comienzo del siglo XIX , la Artillería ha seguido el curso de todos los adelantos modernos, siendo nuestros cañones rayados, los que tronaron en África al mismo tiempo que los franceses y austríacos en Italia; habiendo de citar el cañón Plasencia de 8 cm. que era de acero, estudio que su autor amplió para la construcción de las de 8 y 9 cm. para las baterías de campaña, y el de 12 y  obús de 21 para las de sitio, de bronce comprimido; lo mismo que el de sitio de 15 cm. del Coronel Verdes Montenegro y el de obús de 15 cm, y los morteros rayados de 9,15 y 21 cm. del Comandante Mata; el cañón de acero de 8 cm. debido al General Sotomayor, los cañones Ordóñez, Munaiz-Argüelles y por último los de sistema Schneider que se fabrican en España, siendo todos ellos demostración del creciente desarrollo y progreso de la Artillería.
Por lo que respecta al personal u organización, habremos de venir a los años de 1546, por ser la que está basada en noticias más ciertas, a cuyo frente se encontraba un Capitán General de Artillería con dos o tres Tenientes de Capitán General de cada Ejército de Flandes, Italia y España, siendo llamados Gentiles Hombres los oficiales de ahora, para el servicio de uno para cada tres piezas; Condestables lo que hoy se llama Cabos y Sargentos, conductores, artilleros, minadores, gastadores, obreros, petarderos, contadores, pagadores y mayordomos para la contabilidad origen del Cuerpo de Cuenta y Razón de la Artillería y otros empleos necesarios para el servicio. Vacante en 1655 el cargo de Capitán General de Artillería, fue creada una Junta que dependía del Supremo consejo de la guerra, comprendiéndose el Cuerpo en 1658 de 15 Tenientes Generales, 13 Veedores que eran los que inspeccionaban, otros tantos contadores, ocho pagadores, diez mayordomos, 18 gentiles hombres, 23 cabos, 511 artilleros, 100 ayudantes de éstos y 34 supernumerarios y un número indefinido para el servicio de las Naves; Carlos I   ordenó que los Virreyes de Navarra fuesen Capitanes Generales de Artillería; en 1710 se creó el Regimiento Real de este Cuerpo y una Plana Mayor facultativa, estando aquél compuesto de tres batallones de doce compañías, tres de las cuales eran de artilleros, una de minadores y ocho de fusileros; en 1732 se crea de Inspector General de Artillería; en 1741 se formó el Estado Mayor de Artillería; en 1756 se suprime el cargo de Capitán General que estaba otra vez vacante desde 1713 y se crea el empleo de Director General de Artillería e Ingenieros, siendo la más importante de estas organizaciones la llevó a cabo en 1762, siendo Inspector general el Conde de Gazola, para la cual se reunieron las varias secciones de Regimiento, Estado Mayor y Compañías provinciales, bajo el título de Real Cuerpo de Artillería, sustituyéndose los nombres de Tenientes Generales Provinciales, Comisarios y Delineadores, por los de Coroneles, Tenientes Coroneles, Capitanes, Tenientes y Subtenientes, mandándose formar la Compañía de Caballeros Cadetes y suprimir los de los Batallones, lo cual no tuvo lugar hasta más adelante ( 16 de Mayo de 1764); en 1763 se separaron los Cuerpos de Artillería e Ingenieros; en 1769 fue considerado como de Casa Real; en 1802 se decretó la Ordenanza de Artillería convirtiéndose el Regimiento Real en cinco; en 1806, se impone que los Oficiales del Real Cuerpo de Artillería, ascendiesen por antigüedad hasta Coronel inclusive, pasando a exponer su organización actual. Existen los Regimientos de Artillería de Campaña, los cuales se clasifican en montados desde el número 1 hasta el 13; llamándose al 4º Regimiento a Caballo, Regimiento de Sitio, 4° Regimiento de Montaña y uno Mixto de Ceuta; Comandancias de plaza que son las de Cádiz, Algeciras, Cartagena, Barcelona, Pamplona, San Sebastián , El Ferrol y ocho , secciones de obreros situadas en los Parques Móviles de Campaña de las ocho Regiones; una Comisión central de remonta que está en Madrid; un Depósito de sementales de Artillería en Hospitalet, tropas de la Comandancia de Mallorca y Grupo Mixto afecto a la misma; de las de Menorca y Grupo afecto a ésta; de las de Tenerife, batería mixta afecta a la misma Comandancia; lo mismo de la de Gran Canaria y tropas de la de Ceuta y Melilla, donde existe una batería de obuses de sitio.
Tratando ahora del Real Colegio Militar de Caballeros Cadetes de Segovia, comenzó el Conde de Gazola por expedir en 13 de Agosto de 1763 la Real Instrucción que prevenía las pruebas de nobleza que debían hacer los pretendientes construyéndose esta Compañía en el Alcázar de aquella, histórica Ciudad, corno ya hemos dicho el 16 de Mayo de 1764, extinguiéndose la Academia de Artillería que existía en Cádiz; en 1768 se expidió la ordenanza para este Real Colegio, limitándose a sesenta el número de Cadetes que eran de Real nombramiento e hijosdalgo notorios de sangre, aumentándose en 1781 a cíen las plazas; en 1784 se instaló solemnemente el Santísimo Sacramento en la Capilla del Alcázar, propia del Cuerpo. Por R.O. de 10 de septiembre de 1799 se les confirió el honor de alternar con los Guardias de Corps, tomando la izquierda de aquéllos; en 1804 se publicó el nuevo Reglamento disponiendo que el Director lo fuese el Príncipe de la Paz, teniendo que evacuar la Ciudad en 1808 y siendo disuelto en Sevilla en 1810, regresando a Segovia desde las Baleares, restablecido en el Trono Fernando VII (1814); viéndose otra vez obligado para salir a Badajoz, siendo disuelto el Colegio en aquella Ciudad en 1823; por R.O. de 2 de mayo de 1830 se aprueba el Reglamento del Real Colegio de Artillería de Alcalá de Henares, constando la Compañía de 60 Cadetes nobles, trasladándose a Madrid en 1837 y regresando a Sevilla en 1839; en 1843 se crea la Escuela de Aplicación cursándose los estudios en cuatro años: dos de Colegio y dos de esta Escuela, trasladada a Sevilla en 1855, regresando a Segovia el siguiente; en 1862 tuvo lugar el incendio del Alcázar, instalándose el Colegio en el ex-convento de San Francisco; en 1864 se trasladó a Madrid la Academia de Aplicación disponiéndose el regreso a Segovia en 1868, aprobándose el nuevo reglamento de la Academia por el que se asimilaban cuatro cursos en la carrera que había de seguirse en San Francisco (en esta época los Cadetes eran llamados Soldados Alumnos); en 11 de Febrero de 1873 acordó el Cuerpo de Artillería su separación del servicio, excepto los que estando en la guerra continuando en los puestos confiados a su honor; siguiendo la misma conducta los Alumnos, por lo que la Academia quedó también disuelta, si bien se organizó una Academia particular por alguno de sus Jefes y Oficiales y cuyos estudios fueron declarados válidos oficialmente; reorganizado el Cuerpo en 22 de septiembre del mismo año; por R.O. del 24 de julio de 1878, se aprobó el Reglamento orgánico de la Academia especial del Cuerpo de Artillería , hasta el 20 de Febrero de 1882 que .se crea una Academia General Militar en Toledo y una Academia de aplicación para cada Cuerpo y Arma. Se estudiaba en Toledo dos años, luego otro preparatorio y se pasaba con el empleo de Alférez Alumno a la Academia de aplicación en Segovia, donde aprobados otros tres ingresábase como Teniente en el Cuerpo, hasta que refundida la Academia de ampliación en 1893 en 15 de julio del mismo año, se verificó la primera convocatoria de ingreso directo en lo que es desde entonces Academia especial de Artillería, donde reciben la instrucción militar y científica aquéllos que han de continuar enalteciendo el lema de sus antecesores «Todos para cada uno y cada uno para los demás».
No podemos detenernos en las reseñas de aquéllas grandes epopeyas que lo mismo que Sierra Bermeja, Flandes, Bailén, Talavera, Espinosa de los Monteros y Puente de San Payo, Ocaña, Albuera, Castillejos, Bilbao, Zaragoza, Badajoz y Melilla, representan una lista de mártires del deber que encabeza don Francisco Ramiro de Madrid y termina don Pedro Sanz Mario, muerto heroicamente a orillas del Kert ; pero no daremos fin a nuestro trabajo sin que antes rindamos el culto merecido a la memoria de don Luis Daoíz y don Pedro Velarde, primeros mártires de la Patria en 1808, ya acreedores no solamente al reconocimiento de sus compañeros de armas, sino también al de la Nación Española. Ellos presintieron que en la boca de sus cañones estaba el destronamiento del invasor, y sin atender a otras miras que a las de su acendrado patriotismo, vieron llegar la muerte con paz serena y con el firme conocimiento de quien obrando de esta suerte redime a su Patria y a su Rey. Existente un Decreto de la Regencia de 7 de julio de 1812 por lo que se dispuso pasaran siempre revista en el departamento donde se hallase el Colegio de Artillería, y los Capitanes de este Cuerpo, para lo cual en el acto de nombrarlos el Comisario, habría de responder el Jefe más autorizado como presentes y muertos gloriosamente por la libertad de la Patria el 2 de mayo de 1808, por la R.O. de 25 de enero de 1817 se dispuso que los mencionados Capitanes dejasen de pasar revista en la Plana Mayor del Distrito de Castilla la Nueva, verificándose en la Academia del Cuerpo este acto, dándose por el Jefe de ella aquélla respuesta y a conocer el hecho que hace inmortal la memoria de tan esclarecidos artilleros. Dispuso lo mismo aquel decreto que ambos nombres se escribiesen a la cabeza de los Capitanes de la escala del Cuerpo expresando a continuación el lema anterior y que se escribiera un elogio de estos mártires para leerse precisamente todos los años en la apertura de la primera clase de los Caballeros Cadetes. Las Cortes y las regencias del Reino, decretaron la erección de un Monumento cuya construcción sancionó el Rey don Alfonso XIII (q. D. g.), que colocó la primera piedra en 6 de mayo de 1908 y el cual fue descubierto por el Soberano, el 15 de julio de 1910 enfrente del Alcázar Segoviano, antigua casa solariega de la Artillería, restituido a este Cuerpo merced a la munificencia del Rey que fue acompañado en tan solemne acto por S.A.R. la Srma, SS. Infanta doña Isabel, la Junta del Monumento debida a la inspiración de su autor el artista segoviano don Aniceto Marinas, Académico de las Bellas Artes de San Fernando, condecorado por S.M. con la Gran Cruz blanca del Mérito Militar y por todo el mundo oficial de Madrid y Segovia, rindiendo homenaje a los dos héroes de la Independencia Española. En la actualidad es Director de la Academia de Artillería el Sr. Coronel don Francisco Ortega y Delgado.

Madrid 23 de diciembre de 1912 Firmado y rubricado
Rubio y Ganga.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Oracion a Santa Barbara

Santa Bárbara bendita, que teñiste con la púrpura de tu sangre tu casta virginidad por amor al Señor, defiéndeme de las tempestades, incendios, hecatombes y calamidades todas de este mundo. Líbrame de la muerte repentina. Intercede por mí ante el Señor para que me ayude a lograr vivir en santa amistad y llegar al fin de mis días en paz en su divina gracia. Santa Grandiosa de inmenso poder, guíanos por el camino del bien. Líbranos de la maldad, de la injusticia, de la envidia y de los malos ojos. Con tu espada vencedora, destruye a nuestros enemigos y a quien quiera hacernos mal, con el cáliz de tu copa y con el vino que te pongo para que nunca este vacía mantén la fuerza en mi cuerpo y en mi espíritu para la dura lucha de la vida y recíbelo como ofrenda a que te tengo siempre presente en mi pensamiento y en mi hogar, y te ruego no me abandones nunca y acudas a mi cada vez que te reclame para defender mi hogar, mis amores, mis luchas, mi vida y los míos. Señor, que diste a santa Bárbara una increíble fortaleza para soportar los mayores ultrajes y tormentos por ser fiel a Ti, te pedimos que, como ella, nosotros seamos fuertes en la adversidad y humildes en la prosperidad para alcanzar como ella la eterna bienaventuranza. Amen

martes, 25 de noviembre de 2008

Santa Barbara

El 4 de diciembre celebramos los artilleros nuestra patrona, Santa Barbara. Aprovecho para desempolvar de mi archivo unos apuntes sobre la Santa que en su momento sirvieron para confeccionar parte de un trabajo.

ANTECEDENTES
Tenemos que retroceder a 1522 para obtener el primer documento donde se tiene prueba escrita de haberse celebrado la fiesta de Santa Bárbara por los artilleros en toda España. Dicho documento es el llamado “recibo de la pólvora” relativo al Castillo de Burgos. En el podemos leer:” Vos Ximenez Denciso, tenedor de los bastimentos del dicho castillo por S.M. distes por mi mandado al Capitán Terramonda, el día de Santa Barbará para tirar la fiesta de los artilleros ques aquel día su fiesta, dos barriles de pólvora para tirar ciertos tiros de los gruesos y los morteros aquel día que pesarían diez arrobas, la cual pólvora está a cargo del Mayordomo de la artillería Francisco Xerez, y porques verdad que lo dio dicho día, a cuatro de diciembre de mil quinientos veinte y dos y porques verdad lo firme de mi nombre.-Don Juan de Acuña.

Recientes revisiones sobre este tema, apuntan a unas anotaciones en las relaciones efectuadas por Antonio Pigafetta, cuando se realizó la expedición de Magallanes alrededor del mundo: “El 4 de diciembre de 1521, fiesta de Santa Bárbara, para festejarle y en honor del Rey que había regresado, hicimos una descarga cerrada de artillería, y por la noche quemamos fuegos artificiales”.

D. Luis Collado en su obra “Platica Manuale de Artigleria” en la tercera edición del año 1606 titula un capitulo: “De la Compañía y congregación de los artilleros bajo la devoción de la gloriosa Santa Bárbara”. En dicha obra se relata lo siguiente: “Porque las oraciones e intercesión de los Santos fueron siempre de mucha eficacia para con N. S. Jesucristo, ha habido siempre entre los artilleros antiguos y modernos particular devoción a la gloriosa mártir Santa Bárbara, en cuya conmemoración siempre solemniza su festividad y se celebran los Oficios Divinos con particular devoción, lo cual se considera en todos los reinos de la Corona de España como inolvidable costumbre.”

Don Ramón de Salas en su Memorial Histórico de la Artillería Española (1831) dice: “Desde que principió el uso de la artillería empezó la devoción de los artilleros españoles a esta Santa y la tuvieron desde luego por patrona y abogada. Es fácil inferir el porqué la eligieron y es que estando ya reconocida por abogada de los rayos y centellas y siendo este fenómeno de la naturaleza el más parecido a los cañonazos y el más temible en los almacenes de pólvora, buscaron el patrocinio que podía salvarles. En lo antiguo acostumbraban al cargar los cañones, hacer en la boca con la misma bala una cruz e invocar el nombre de Santa Bárbara.”

Don Arturo Oliver Copons en sus Noticias Históricas acerca de la devoción de los artilleros españoles a santa Bárbara (1884) leemos lo siguiente: “A la guerra de Granada concurrieron muchos extranjeros como artilleros o fundidores, y en el libro de repartimientos de Málaga figuran algunos alemanes y franceses, los cuales pudieron traer esta devoción. La rendición de Baza se verificó el 4 de diciembre de 1489, día de Santa Bárbara y por esta circunstancia eligió dicha ciudad como patrona a la Santa. Inmediatamente se establecieron por los reyes Católicos fundición, maestranza y deposito de artillería, que se trasladaron a Málaga después de la conquista de Granada”.

El tratadista D. Adolfo Carrasco, en un artículo en el memorial de artillería sobre el origen del patronazgo en los Países Bajos, afirma que la devoción comenzó por San Sebastián en 1328, en 1477 se extendió por Bruselas por los ballesteros y a finales del siglo XV a todos los Países Bajos.

VIDA Y MARTIRIO DE SANTA BARBARA

Año 236 dC, reinaba en Constantinopla Maximino I, en Nicomedia, a orillas del mar de Mármara, vivía una muchacha de extraordinaria belleza e inteligencia llamada Bárbara. Su padre se llamaba Dióscoros. Éste era un rico señor pagano que al salir en una expedición contra los cristianos, encerró a Bárbara en una torre de su palacio fortaleza, a pesar de lo cual ella encontró la manera de poder relacionarse con un sabio sacerdote llamado Valentiniano. Gracias a éste sacerdote profesa el cristianismo, siendo bautizada a la edad de 16 años. Al abrazar su nueva fe, se deshizo de todos los símbolos paganos que tenía en la torre, trazando el signo de la cruz sobre una de las columnas y mandando abrir una tercera ventana en la torre en recuerdo del misterio de la Santísima Trinidad.

Al llegar su padre, éste montó en cólera al ver que su hija abjuraba del paganismo y abrazaba la Fe en Cristo. En vista que no se quería desposar con un joven pagano y que Bárbara seguía aferrada a la religión cristiana, su padre la entregó al Pretor Marciano para que le fuese aplicada la ley referente a la persecución contra los cristianos. Fue sometida por el Pretor a terribles tormentos durante tres días, manteniéndose firme en su Fe entre tanto sufrimiento. En su tormento fue sometida a golpes de mazo en la cabeza, fue azotada, sus carnes fueron desgarradas con garfios, antorchas encendidas quemaron los costados de su cuerpo, le amputaron los pechos siendo arrastrada desnuda por las calles.

Fue condenada a la decapitación, ejecutada por su propio padre. Una vez consumado el suplicio, se desencadenó una violenta tormenta, alcanzándole un rayo que lo redujo a cenizas.

La piedad de los cristianos recogió su Sagrado cuerpo y Valentiano, después de rendirle honores fúnebres, dio sepultura a sus restos en un lugar retirado cerca de Euchaita

MILAGROS DE LA SANTA

De entre los milagros que se le imputan, nos referiremos a uno a modo de ejemplo.

Como consecuencia de la destrucción del Imperio Bizantino, en la segunda mitad del siglo XIII, la emperatriz Constanza desembarcó en Valencia para pedir protección a su pariente el Rey D. Jaime I de Aragón. Dicha emperatriz sufría además del terrible mal de la lepra. Una noche se le apareció la Santa (Doña Constanza era devota de Santa Bárbara) mandándole buscar una imagen suya que estaba escondida en la ciudad. Una vez encontrada debía mojarla en tres tinas de agua, en memoria de la Santísima Trinidad, bañándose después ella misma. Haciéndolo con Fe recobraría la salud.

Se hizo todo lo posible por encontrar la imagen, pero era imposible. Un día el mayordomo de la emperatriz observó que su caballo golpeaba el suelo delante de la iglesia de San Juan del Hospital. Se cavó y apareció un lienzo con la imagen de Santa Bárbara; una vez hecho todo lo que se le había indicado, Doña Constanza recobró la salud. En reconocimiento mandó edificar una capilla. En 1307 fue enterrada en esta iglesia la Emperatriz Constanza de Grecia. Por su devoción a Santa Bárbara, en el siglo XVII, con autorización del rey Carlos II, la Real Cofradía de Santa Bárbara trasladó los restos mortales de la Emperatriz, desde su primer enterramiento en la capilla lateral del presbiterio, a la nueva capilla barroca entonces construida bajo la advocación de esa virgen y mártir y dedicada a la reserva del Santísimo Sacramento.

ATRIBUTOS DE SANTA BÁRBARA

El atributo por antonomasia de la Santa es la torre, lugar donde sufrió encierro y tormento.

Otro motivo es la espada, recuerdo de su martirio (la degollación).


La palma. Tiene dos significados. Por un lado simboliza a la Santa dedicada al estudio y por otro lado puede ser de avestruz simbolizando la esposa de Cristo.

La corona. Atribuida a su ascendencia real de su madre. También Corona de mártir con una hostia (por ser garante de buena muerte).

El rayo. Abogada de las tormentas.

El Cáliz y el Santísimo. Exaltación de la Eucaristía. También como auxiliadora de los últimos sacramentos.

ASOCIACION DE SEÑORAS DE SANTA BARBARA

Esta asociación agrupa a familiares del arma con fines benéficos y para rendir culto a la Santa, así como el recuerdo de los difuntos mediante actos religiosos. Son herederas directas del espíritu de las cofradías y hermandades de siglos pasados.

La comisión que, como cada año, se formó en 1891 para organizar la función de Santa Bárbara en Madrid, inició la idea de establecer una asociación religiosa con el titulo de Santa Bárbara de los Artilleros, que viniera a resucitar como se ha comentado a las antiguas cofradías, que bajo la advocación de la Santa tuvieron los que servían en el arma.

Se constituyo solemnemente la Asociación en Madrid el 30 de junio de 1894, organizándose filiales en todas las poblaciones donde existía Unidades de Artillería.

Sirva de ejemplo como amparó la Asociación con su nombre, reparto de socorros y recaudación a las familias de jefes y oficiales que estuvieron implicados en las disoluciones de 1926 y 1929.