Artilleros, Artilleros, marchemos siempre unidos siempre unidos de la Patria, de la Patria, de la Patria su nombre engrandecer, engrandecer. Y al oír, y al oír, y al oír del cañón el estampido, el estampido nos haga su sonido enardecer. España que nos mira siempre amante recuerda nuestra Historia Militar, Militar, que su nombre siempre suena más radiante a quien supo ponerla en un altar. Su recuerdo que conmueve con terneza, dice Patria, dice Gloria, dice Amor, y evocando su mágica grandeza, morir sabremos, por salvar su honor. Tremolemos muy alto el Estandarte, sus colores en la cumbre brillarán, y al pensar que con él está la muerte, nuestras almas con más ansia latirán. Como la madre que al niño le canta la canción de cuna que le dormirá, al arrullo de una oración santa en la tumba nuestra, flores crecerán. Marcharemos unidos, marcharemos dichosos seguros, contentos de nuestro valor, y cuando luchando a morir lleguemos, antes que rendidos, muertos con honor. Y alegres cantando el Himno glorioso de aquellos que ostentan noble cicatriz, terminemos siempre nuestro canto honroso con un viva Velarde y un viva Daoiz. Artilleros, Artilleros, marchemos siempre unidos siempre unidos de la Patria, de la Patria, de la Patria su nombre engrandecer, engrandecer. Y al oír, y al oír, y al oír del cañón el estampido, el estampido nos haga su sonido enardecer. Orgullosos al pensar en las hazañas realizadas con honor por nuestra grey, gritemos con el alma un viva España y sienta el corazón un ¡viva el Rey!
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domingo, 30 de abril de 2017

Bosquejo historico de la lectura de la Orden

Aquellos que tienen unos cuantos trienios a sus espaldas recordaran, cuando entraban de sargento de semana, la lectura de la Orden en la lista de Retreta. Actualmente se ha perdido dicha costumbre en muchas Unidades, pasando a ser consultada (en el mejor de los casos) por medios informáticos, desconociendo los «más modernos» la liturgia a seguir en dicho acto. Se podría decir que existía una unidad de doctrina para su lectura, solo había ligeras diferencias según costumbre y tradición en cada Unidad. Pero ¿Cuál es su origen?

Nos tenemos que remontar a las Ordenanzas del archiduque Carlos de 1706 para poder leer la «forma de dar la palabra», que no era otra cosa que la transmisión de las órdenes o providencias emanadas de la Superioridad siguiendo un conducto reglamentario de doble vía. El General en Jefe del Ejército, que es el que las da, Mariscales, Generales de Infantería y Caballería, Mariscales Tenientes, Generales de Batalla y Sargentos Mayores de los Regimientos, que son los que por último, las reciben en representación de sus Coroneles, los cuales no se alejan de la inmediación de las tropas. La Artillería recibe sus órdenes directamente del General en Jefe. Además de esta vía, en evitación de errores y como confirmación, señala el artículo 7, la de los Ayudantes Reales y Ayudantes Regimentales, por medio de los cuales también se circula la Orden de forma que, si se tiene la certeza de su exactitud, se distribuye entre los Sargentos de los Compañías para que estos las lleven a sus Capitanes, y si no concuerdan las dos versiones, se envía de nuevo a informarse sobre cuál es la cierta. La palabra se difundía por la noche, lo más temprano por la tarde, difundiéndose en dos niveles, en el Cuartel General y «delante del Estandarte del Coronel». Para el Regimiento de su Guardia Real, el Archiduque se reserva la potestad de darle la Orden personalmente o a través del Comandante General, y para el Capitán que monta el destacamento de guardia la delega en el Ayudante Real de facción.

-       
Artículo[i] 1. «El General Comandante de toda la Armada da el mismo la palabra a aquel General o demás Generales de igual grado que estén devajo su mando, como si el General Comandante es  Mariscal da la palabra a otro Mariscal más moderno y este a todos los Generales así de Infantería como de Cavallería que están en la armada (cuales ahora se estiman en igual grado) y al mismo tiempo cada uno de estos da a aquel Mariscal Theniente como el de la Cavalleria a los Mariscales Thenientes de la Cavalleria y el de la Infanteria a los de la Infanteria y en falta de Mariscal Theniente a aquel General de Batalla de su Brigada. Cada Mariscal Theniente le ha de dar al General de Batalla que es devajo de su mando con la misma diferezia de Cavalleria y Infanteria. Los Generales de Batalla cada uno la da alos Sargentos Mayores de los Regimientos de sus Brigadas y en falta de estos a los Capitanes que hazen tal oficio y estos la llevan a los Comandantes de los Regimientos.»
-        Artículo 2. «Se advierte que si el Sargento Mayor es el mismo comandante de el de Regimiento, el mismo ha de ir a tomarla.»
-        Artículo 3. «La palabra se da a todos en el quartel del General Comandante, donde por tal efecto se juntan todas las noches los Generales.»
-        Artículo 4. «Si un General Subalterno fuese mandado con un destacamento poco lexos de el campo entonces puede dexar de ir en persona, embiando el Ayudante a tomar la palabra y si viene mandado fuera en destacamento por alguna función da el mismo la palabra a sus tropas.»
-        Artículo 5. «La Guardia de Campaña toma la palabra de aquel General de Batalla que en aquel dia tiene su inspección sobre dicha guardia y por que el Cavo de la guardia no puede ir en persona a tomarla embia un oficial, y de todos los otros puestos embian un oficial a tomar la palabra del otro Cavo no dándola a las Centinelas.»
-        Artículo 6. «En el destacamento mandado de un Sargento General de Batalla en que concurrirán algún Coronel
o Theniente Coronel, embiaran estos últimos a sus Sargentos Mayores o a los Capitanes, que exercieren el puesto de Sargento Mayor, a tomar la palabra y si el destacamento es mandado de un Sargento Mayor o Capitan, estos tienen la obligación de ir en persona a tomarla del General de Batalla, que manda como Cavo según se ha dicho con los Regimientos.»
-        Artículo 7. «La misma palabra y orden viene dada del General Comandante a su Ayudante Real y este la da a los Ayudantes Reales de los Comandantes Subalternos y assi de mano en mano passa por os Ayudantes Reales hasta aquellos de los Generales de Batalla y cada uno de estos tiene obligación de darla a su General, para que siempre se doble y preguntar si es menester a los órdenes alguna cosa y en particular por su Brigada, y después los Ayudantes Reales de los Generales de Batalla la dan alos Ayudantes de Regimientos y estos las llevan a sus Comandantes, cada uno de su Regimiento. Si estos son Coroneles la deven también dar a los Thenientes Coroneles y Sargentos Mayores, después el Comandante de el Regimiento recive la palabra de su Sargento Mayor o Capitan que haze el oficio de Sargento Mayor y con la que ha recivido de su Ayudante averigua si concuerdan y si no concuerdan, embia denuevo a informarse de el General de Batalla por saver la certeza de el orden. Si después concuerdan manda el Ayudante que la de y este llamando todos los Sargentos delante de el Estandarte del Coronel, les da la palabra y orden, y cada Sargento la da a su Capitan, Theniente Coronel o Alferez y por ultimo a sus Caporales.»
-        Artículo 8. «Si acaso un destacamento fuesse mandado de un Sargento Mayor que no tuviesse consigo ayudante del Regimiento, puede entonces tomar un Sargento o Caporal el que por aquel tiempo exerze el cargo de Ayudante, el cual haze lo mismo que se ha dicho de los Ayudantes de Regimientos dando la palabra a los Sargentos que se hallaren en dicho destacamento y estos a sus Capitanes, Thenientes Coroneles o Alferezes de la misma manera que si fuera un Regimiento.»
-        Artículo 9. «El Coronel de el Regimiento de Nuestra Real Guardia a quien conzedemos el rango sobre los demás Coroneles, no tomara la palabra sino de nos y en nuestra ausenzia del Comandante General, quedando a el cuidado del mismo Coronel repartirla entre los subalternos de su Regimiento, menos al Capitan que se hallare mandando nuestra Guardia que la tomara en la misma forma que el Coronel con la circunstanzia que si en ausenzia de el Coronel, comandare el Regimiento el Theniente Coronel o Sargento Mayor esta la deva siempre tomar del inmediato a nuestra Persona. Si el Capitan que montara nuestra Guardia, no es del Regimiento de la Real, tomara la palabra de nuestro Ayudante Genereal que estuviere de guardia.»
-        Artículo 10. «La Artillería no tomara la palabra sino solo de el General Comandante y aunque la dicha fuesse mandada de un Theniente de Artilleria no está sugeta a otros Generales.»
-        Artículo 11. «Si fuesse caso que un Cuerpo estuviessen dos solos Generales de igual grado y encargo, entonzes el más antiguo manda, dando la palabra y orden al más moderno y este a los otros, según se ha dicho, y si faltasen Mariscales Thenientes, los Generales de Cavalleria y Infanteria dan la palabra alos Generales de Batalla.»
-        Artículo 12. «Hallandose uo o más Mariscales Thenientes en un Exercito y ningún General de Batalla, entonzes hazen el oficio de General de Batalla los Coroneles más antiguos, uno, dos o más conforme la necesidad que huviere y en el caso de no haver Coroneles hazen dicho oficio los Thenientes Coroneles más antiguos. En fin, siempre que faltare el grado superior, el más próximo subalterno y más antiguo de sus iguales debe exerzer aquel cargo en el ínterin.»
-        Artículo 13. «Generalmente por todos se ha de saver que aun que haya la diferenzia de general de la Cavalleria e Infanteria, Mariscal Theniente y General de Batalla, no por esso hallándose o no solo de cualquiera de los dichos Generales, dexa de mandar a los dos Cuerpos. Assi también se entienda que si un Coronel o Theniente Coronel haze ofizio de General de Batalla, siendo solo, manda de la misma manera y da la palabra a los dos Cuerpos. Pero si se hallaran dos Generales de Batalla, uno de Infanteria y otro de Cavalleria no estando otro General de grado superior, entonzes cada uno de estos manda a su Cuerpo, el de Infanteria a la Infanteria y el de Cavalleria a la Cavalleria.»



De igual manera las «Ordenanzas de su Magestad, para el régimen, Disciplina, Fubordinacion y Fervicio de la Infantería, Cavalleria y Dragones de sus Exercitos en Guarnición y en campaña» de 1728, volvían a marcar la forma de difundir la Orden en el Libro III, Titulo VI: «Forma en que fe ha de dar la Orden, y el Santo para las Guardias y pueftos de la Plaza y a las tropas de la Guarnición»

-        Artículo 2. «Si dentro o fuera de las Plazas huviere Ciudadela, Caftillos o Fuertes dependientes del Governador, iran los que mandaren a recibir la orden del dicho Governador a la hora que les deftinare, fegun las diftancias; y en cafo de no poder ir perfonalmente, embiaran a fu Sargento Mayor por ella; y fi en lugar de efte va el Ayudante, fe la dara el dicho Governador por efcrito y fellada  para que la lleve al Comandante de la Ciudadela, Caftillo o Fuerte, el cual la diftribuira defpues de cerradas las puertas de fu Fortaleza, afsi como queda prevenido por punto general en quanto a la Plaza»
-        Artículo 3. «Las Guardias o pueftos de afuera de la Plaza, embiaran por la Orden a cafa del Governador de ella una hora antes de haverfe de cerrar las puertas, y fe les dara la Contrafeña la qual fe havra de diftribuir en la forma arriba expreffada»
-        Artículo 4. «Cerradas las puertas de la Plaza, y vueltas las llaves en cafa del Governador, dara efte el Santo y la Contrafeña, y la Orden al Teniente de Rey, donde le huviere, quien la comunicara al Sargento Mayor de la Plaza, para que la diftribuya»
-        Artículo 5. «El Governador de la Plaza, defpues de dado el Santo, y la Contrafeña, expedirá las ordenes que hallare convenir para la noche, y día figuiente, como otras cualefquiera, para el fervicio de la Plaza, y Tropas de fu Guarnición»
-        Artículo 6. «El Sargento Mayor de la Plaza recibirá la orden por efcrito, y la diftribuira en la mifma forma, afsi como el Santo, y la Contrafeña a los Sargentos Mayores, y en fu aufencia a los Ayudantes Mayores de los Regimientos para fus Cuerpos; y afsimifmo el Santo, Contrafeña, y ordenes particulares para la noche en la Muralla a los Sargentos de las Guardias, y pueftos, a los cuales pondrá el Sargento Mayor en círculo por fu orden y dara el Santo y Contrafeña al de fu derecha, haciendo que corra de uno al otro, hafta que le reciba del de fu izquierda, y reconozca, que queda bien dado, y entendido, y cuidara que cada Sargento le ponga por efcrito.»

No sería hasta la llegada de las «Ordenanzas de SM para el régimen, disciplina, subordinación y servicio de sus ejércitos» del año 1768 para encontrar una normativa que regule con más profundidad dicho acto.

En el artículo 14 (Tomo I, Tratado II, Titulo II) del Cabo podemos leer « El Cabo primero, y el segundo recibirán con gorra quitada la orden del Sargento, y poniéndosela después de este acto el primero, formará en ala su Esquadra para comunicarla á sus Soldados; estos, y el Cabo segundo se descubrirán á un mismo tiempo, manteniendo su gorra en la mano derecha , que dexarán caer con ayre, y uniformidad sobre los pliegues de la casaca; y en esta disposición, guardando todos silencio, y compostura, les explicará el primer Cabo la Orden General, que haya recibido, nombrará los que entran de servicio el día siguiente, y añadirá las prevenciones que tenga por convenientes para la policía , y gobierno de su Esquadra

En su artículo 21 del tratado anterior, explicaba cómo debía llevar el arma: «Para llevar, y dar la orden a su Oficial, tendrá el Cabo su Arma afianzada; y después de recibir la que aquel le comunique, dara media buelta a la derecha, y se retirara.»

Al tratar las obligaciones del Sargento en su Tomo I, Tratado II, Titulo IV, apuntaba:

-        Artículo 11. «Los Sargentos alternaran entre si para tomar la Orden, llevarla a sus Oficiales, distribuirla a los Cabos primeros, y segundos, que estuviesen encargados de Esquadras, y revisar los que entran de servicio; pero si el Sargento primero tuviese otras ocupaciones a que atender, podrá prevenirlo a los de segunda clase, para que uno de estos desempeñe aquella parte a que no pueda sistir.»
-        Artículo 12. «El Sargento que vaya a la Orden del Cuerpo, acudirá con puntualidad a la hora señalada, y parage en que se distribuye; no haviendo Sargento en la compañía, ira el Cabo más antiguo de ella, que sepa escribir para tomarla: formaran todos rueda, empezando los Sargentos desde la derecha: a estos seguirán los Cabos, que la cerraran, tomando unos, y otros en su respectiva clase la preferencia de sus compañías: todos descansaran sobre las Armas, escribirán la Orden, teniendo la gorra puesta; y de la Guardia de prevención se pondrán con anticipación quatro centinelas con la espalda a la rueda, y las armas presentadas, para zelar que nadie se acerque a oir la Orden, manteniéndose en esta disposición hasta que salga del circulo el Oficial, que la haya dado.»
-        Artículo 13. «El Sargento que estuviese a la Orden, ira a comunicarla a su Capitan, inmediatamente que la tome: recibirá la suya, y con la general del Cuerpo la llevara al Teniente, y Subteniente: luego la dara a los demás Sargentos, y Cabos encargados de Esquadras, que en la misma Compañía se juntaran para recibirla. Si el Sargento que huviere tomado la Orden fuese de segunda clase, deberá comunicarla al primero, y este juntar los de segunda clase, y los primeros Cabos para darla: pero no estando en el Quartel, no se dilatara la Orden y la dara el que la haya recibido, repitiéndola al primer Sargento, cuando se presente en la Compañía.»
-        Artículo 14. «El que vaya a llevar la Orden a sus Oficiales; tendrá recogida su Alabarda, u terciado su Fusil, sin variarle de esta posición, mientras la comunique; y en su despejo, puntualidad, y buen ayre, dara a conocer su aplicación y cuidado.»
-        Artículo 15. «El sargento que asista a la Orden, noticiara al Ayudante de Semana cada noche la gente efectiva, y presente, que tiene su Compañía en estado de servicio.»

En el Tomo I, Tratado II, Titulo XII, relata las obligaciones del Sargento Mayor de Infantería:

-        Artículo 13. «El Sargento Mayor acudirá  cada dia a casa del Coronel (a la hora que éste señalare) por la Orden del Cuerpo; la recibirá allí mismo del Teniente Coronel, y la dará al Ayudante para distribuirla en el Regimiento; y si, por vacante, ausencia, u otro accidente, tuviese el mando del Regimiento el Teniente Coronel, el Sargento Mayor ira diariamente a su casa a tomar la Orden, y darle parte de quanto haya ocurrido en el Cuerpo, digno de su noticia, como principal Gefe entonces.»

Como no podía ser de otra manera existía un toque para la Orden. Así lo estipulaba en el Tomo II, Tratado IV, Título I:

-        Artículo 12. «La Orden se tocara, siempre que se haya de llamar a los entre quienes deba distribuirse.»

En otro de sus artículos nos señala: «Al toque de la Generala dará pienso, y limpiará el cavallo, disponiéndole para la marcha: al de Botasilla el Soldado de Cavallería, y al de Asamblea el de Dragones pondrán la silla, y grupa, apartándose para montar, sin salir del Quartel, o alojamiento, ni quitar el cavallo del pesebre, para que no se fronte contra él, ni las paredes, y a fin que no maltrate, ni descomponga la grupa, silla, o fundas, se mantendrá a la vista de él, y esperará con atención al toque de A cavallo. A punto que lo oyga, pondrá la brida, y saldrá a formar el parage señalado en la orden, cuidando de que el ronzal esté bien empalmado, y sin hilachos, y curiosamente recogido con una correa, que llevará para este fin bajo la tapafunda izquierda, teniéndole siempre de buen uso para encadenar sin embarazo los caballos, quando deban echar pie a tierra los Dragones.»

Así mismo el Reglamento provisional para el Detall y Régimen Interior de los Cuerpos del Ejército, en su edición de 1940, marca en su artículo 303, modificado por la Ordenanza del Ejército en su artículo 14, nota 61, que «…..el Sargento de Semana lee la orden a toda la Compañía formada, permaneciendo la Tropa en la posición de firmes.»

La misma normativa en su artículo 300: «Precedido el toque correspondiente, se reunirán los sargentos que han de tomarla en el local designado al efecto, donde siempre que sea posible, deberá haber una mesa y bancos en que puedan sentarse y copiar con limpieza y claridad, en inteligencia de que estarán todos descubiertos y solo permanecerán sentados mientras escriben.»

Posteriormente, en la Ordenanza del Ejercito en su edición del año 1944, plasmaba en el artículo 14 del Cabo: «El Cabo recibirá con gorra quitada la orden del Sargento, y poniéndosela después de este acto, formará en una fila su escuadra para comunicarla a los Soldados; estos se descubrirán al mismo tiempo, manteniendo su gorra en la mano derecha, que dejaran caer con aire y uniformidad sobre el costado; y en esta disposición, guardando todos silencio y compostura les explicará el Cabo la orden general que haya recibido, y añadirá las prevenciones que tenga por conveniente para la policía y gobierno de su Escuadra.»

Volviendo a las Ordenanzas de Carlos III, en el Apéndice a la recopilación del Reglamento de Régimen Interior en su primera edición de junio de 1975, en su Título II, «del Cabo», nos relata en los siguientes artículos sus misiones respecto a la Orden del día:

-        Artículo 14: «el cabo recibirá descubierto la Orden, y cubriéndose después de ese acto, formara su escuadra para comunicarla a los soldados, que se descubrirán, manteniendo su gorro en la mano derecha que dejara caer con aire y uniformidad sobre el costado, en esta disposición, guardando silencio y compostura, explicará el cabo la Orden que haya recibido y añadirá las prevenciones que tenga por conveniente para la policía y gobierno de su escuadra.»
-        Artículo 44, «El Cabo, que estuviere mandando un puesto, enviará por la Orden a un Soldado al Principal o lugar señalado para darla, siempre que estuviere independiente; pero si estuviere en avanzada o paraje dependiente de otro puesto, enviará por la orden, a la Guardia de que haya sido destacado». La misma publicación aclara el artículo concluyendo que «actualmente reciben la orden».
-        Artículo 49, se declaró en desuso por lo dispuesto por el Régimen Interior para recibir la Orden. En su publicación original decretaba: «Los Cabos, y Soldados habilitados para recibir la Orden, formarán rueda con los Sargentos destinados a igual fin, prefiriendo en el círculo (con inmediación por su derecha al Sargento Mayor, o Ayudante que la distribuya) los Sargentos, a que seguirán los Cabos, y a estos los Soldados, tomando dentro de cada clase su respectivo lugar por antigüedad de Cuerpos: y para no permitir, que persona alguna se acerque, se proveerán de la Guardia Principal quatro Centinelas, que se mantendrán con las Armas presentadas, y la espalda al círculo mientras el Sargento Mayor, o Ayudante estuviere dentro de él».
-        Artículo 66: «Para dar la orden, pasar Listas, y Revistas de aseo, y armamento, señalará el cabo a los soldados de su escuadra la hora en que deben acudir a la casa en que se aloja, y en los días de marcha les prevendrá asimismo, la hora en que deben estar a su puerta dispuesto para ella, procurando anticiparla, para que no se retarde la incorporación de la Compañía en el paraje señalado».

Las Reales Ordenanzas para el Ejército de Tierra, (Real Decreto 2945/1983), en su Tratado Primero, Titulo III «De los Mandos de Unidades, Centros y Organismos», artículo 44, reza: «De acuerdo con las órdenes superiores recibidas, dictará la Orden Diaria y señalará el horario de los actos propios de su Unidad y las condiciones de ejecución. En los actos que se realicen conjuntamente con otras Unidades o Centros se atendrá a las instrucciones del Jefe de la Base o Acuartelamiento».



Así mismo en su Tratado II, Titulo VIII, artículo 176, «de las Guardias de Orden, del Sargento de Cuartel», marca las obligaciones de éste: «Presenciará diariamente la lectura de la Orden y de la lista de las Guardias, y cuidará de que ambas queden colocadas en lugar visible.»

En la Orden Ministerial 50/2011 por la que se aprueban las normas sobre Mando y Régimen Interior de las Unidades e Instalaciones del Ejército de Tierra, su artículo 39 reza:

1.       En cada unidad de las contempladas en el artículo 5.2 y en cada instalación, se publicará una orden de la unidad o instalación.
2.       La orden es un documento mediante el que se publican aspectos relevantes de la vida y funcionamiento de la unidad o instalación, como entregas y sucesión de mando, cambios internos de cargo o puesto, realización de actividades extraordinarias, modificaciones temporales del horario establecido, felicitaciones y, en general, todo aquello que se considere de interés para conocimiento general. Además de lo anterior, podrá incluir efemérides, preferentemente relacionadas con el historial de la unidad o del Ejército, y una relación de los nombrados para las distintas guardias.
3.       La orden se publicará con la periodicidad, o según el criterio, que determine el jefe de la unidad o instalación. Su difusión se podrá realizar en formato impreso o electrónico, según lo previsto en el Libro de Normas de Régimen Interior.

No menos importante es la posición adoptada y los movimientos de «descubrirse» y «cubrirse» en la lectura de la Orden del día. Dicha posición y movimientos son tratados efímeramente en los Reglamentos de Orden Cerrado. Así el actual PG-00 Orden Cerrado en su punto 1.2.b y los derogados RE6-002 y R-0-3-8 nos indican que los movimientos de «descubrirse» y «cubrirse» se realizaran, entre otras circunstancias:

-        Al iniciar y terminar la lectura de la orden
-        En la toma de posesión del mando de Suboficiales Superiores, Suboficiales, Cabos 1º y Cabos.
-        Como signo de respeto al Santísimo Sacramento
-        Cuando se considere oportuno en revistas de policía

Hemos visto hasta aquí el origen y vicisitudes de la lectura de la Orden, pero realmente en ningún tratado actual se contempla explícitamente como se desarrolla dicho acto. Podemos afirmar que el procedimiento para la lectura de la Orden diaria y los servicios ha sido el siguiente, salvo ligeras diferencias por tradición y costumbre de ciertos Cuerpos:
1.       El Sargento de Cuartel procede a la lectura de la Orden diaria y los servicios en la Lista de Ordenanza.

2.       El Sargento de Cuartel leerá el encabezamiento de la Orden (fecha, lugar, numero, etc.) y posteriormente mandará a la tropa formada:
-        Firmes
-        Descubrirse a la Orden

3.       Procederá a la lectura en esta posición de:
-        Efemérides

4.       Una vez acabada la lectura de la efeméride mandará:
-        Cubrirse

5.       En esta posición procederá a la lectura de:
-        Artículo de las RROO FAS
-        Resto de artículos de la Orden (destinos, altas/bajas, ejercicios, ascensos, vicisitudes varias de la Unidad, etc.)
-        Empleo y nombre del Jefe de Unidad

Si se diera el caso y en la Orden apareciese nombramiento de Servicios y minuta de alimentación, se continuaría de la siguiente forma:

6.       Acabado el punto anterior mandará descanso y continuará leyendo:
-        Servicios de la Base/Acuartelamiento
-        Servicios de la Unidad tipo Regimiento/Batallón
-        Servicios de la Compañía (si procediese)
-        Empleo y nombre del Jefe de los Servicios
-        Minuta de cocina
-        Empleo y nombre del Jefe de Alimentación

a.       Aquellos a los que correspondiera algún servicio contestarían al ser nombrados «Presente y tipo de servicio»
b.       Al final de la lectura de los servicios el Sargento de Cuartel preguntaría « ¿Alguna reclamación al servicio?»

7.       Acabada la lectura de la Orden mandará firmes y dará las correspondientes novedades al Superior Jerárquico presente más caracterizado.



[i] Los textos de los artículos se transcriben tal cual aparecen en los originales. 

domingo, 4 de diciembre de 2016

ASOCIACIÓN CONDE DE GAZOLA

Proficiscamur Semper Coniuncti

Bajo el amparo de Santa Bárbara y con la denominación «Asociación Conde de Gazola» se constituyó la asociación de antiguos alumnos del Real Colegio de Artillería de Segovia, al amparo del artículo 22 de la Constitución Española, así como de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación y normas concordantes. Fundada con la asistencia de 124 artilleros, pertenecientes a 52 diferentes promociones de Artillería, el día 30 de enero de 2016. Es nuestro Presidente el Excmo. Sr. Teniente General del Ejército Don Antonio de la Corte García, Premio “Ramírez de Madrid”.

En el logo de la asociación, la fachada noroeste del Alcázar de Segovia, se ha querido hacer un guiño a Santa Bárbara modificando la estructura real de sus ventanas de manera que sean TRES. Así lo hizo Santa Bárbara que, en la torre cárcel donde la apresó su padre, para representar a la Santísima Trinidad abrió una tercera ventana en la torre. Otro guiño, que se ve en el logo de la asociación, es la disposición de las tres ventanas, en la forma de colocarlas, a semejanza de las divisas de capitán. Ello en honor a los capitanes; don Luis Daoíz y Torres, promovido a teniente de artillería en 1787 con la 18ª promoción, y al también capitán don Pedro Velarde y Santillán, promovido a teniente de artillería en 1799 con la 30ª promoción del RCA de Segovia. Nuestro lema “Proficiscamur Semper Coniuncti” obedece a la estrofa de nuestro himno de Artillería «marchemos siempre unidos».

Objetivos estatutarios:
  • Mantener vivas las tradiciones y el espíritu artillero, organizando y apoyando todo tipo de actividades intelectuales, culturales y sociales.
  • Promover la divulgación del conocimiento de la historia y del espíritu científico, de vanguardia, de la Artillería Española mediante la celebración de congresos y exposiciones.
  • Promover la conservación y restauración, de todos aquellos bienes históricos, artísticos, técnicos o etnográficos, relacionados con la Artillería que puedan estar en peligro de desaparición, contando para ello con la colaboración de instituciones oficiales y de organizaciones privadas.
  • Organizar viajes a lugares emblemáticos, para la historia de la Artillería, con ánimo de honrar a quienes nos precedieron y con espíritu de descubrimiento e investigación histórica, divulgando los resultados en publicaciones específicas.


E             Enlace web: Asociación Conde de Gazola

miércoles, 12 de marzo de 2014

250 aniversario Real Colegio de Artillería (3)

El uniforme que se utilizaba a finales del XVIII por los cadetes, era calzón azul turquí, casaca o chupa de igual color, con forros, vueltas y collarín encarnado, también se llevaron negros, botón dorado con el escudo del Cuerpo, y bomba en cada lado del cuello, dos charreteras de oro los oficiales y una los cadetes. Los oficiales, casaca larga y estando de servicio podían usar chaleco y pantalón blanco.


martes, 11 de marzo de 2014

250 Aniversario Real Colegio de Artillería (2)

Se publicó el 23 de agosto de 1768 la Ordenanza para el Real Colegio de Caballeros Cadetes de Segovia. En ella se especificaba que los Cadetes habían de ser nombrados por S.M. el Rey, no pudiendo ser elegidos mas que hidalgos e hijos de Jefes militares, con preferencia de Artillería, que tuvieran de 12 a 15 años, edad que mas adelante se rebajó a 11 en casos especiales. El numero no podía pasar de 60, que en 1771 se amplió a 100. en cuanto al profesorado se dieron instrucciones para que durante la comida se leyese la Historia de España.


lunes, 10 de marzo de 2014

250 aniversario Real Colegio de Artillería (1)

A recibir las enseñanzas dadas en el Alcázar de Segovia, sede del Real Colegio de Artillería, acudieron distinguidos jóvenes pertenecientes a la primera nobleza de España, lo que tuvieron que acreditar con arreglo a la Real Instrucción de 13 de agosto de 1763, y por una Real Orden de 24 de febrero de 1769 se considero al Cuerpo de Artillería como de casa Real.


250 aniversario Real Colegio de Artilleria

Con motivo del 250 aniversario del Real Colegio de Artillería, vamos a publicar una serie de entradas cortas para dar a conocer de una manera breve la historia de la Academia de Artillería, que ostenta hoy en día con orgullo el titulo de ser la Academia Militar mas antigua del mundo. Esperemos que sean de su agrado.


sábado, 2 de junio de 2012

Alcántara. La Laureada debida

Durante todo el día, los escuadrones de Alcantara, con marchas inverosimiles de rapidez y de obstaculos, apoyan los repliegues de todas las posiciones avanzadas de Drius; mantienen los flanqueos fuera de camino, combatiendo en despliegue y en cargas, batiéndose a pie los desmontados: y apenas pudiendose reorganizar, vuelven a extrema retaguardia, cubriendo los últimos restos de la columna en desorden, y hacen alto para aguantar las postreras acometidas de la harca. Están ya los escuadrones mas que mermados, destruidos. Pero aun han de completar la hazaña, porque los contingentes enemigos han cortado el camino de Batel. Y allá van las reliquias de Alcántara, dejando un reguero de caballos, para repetir una y otra, y otra vez las cargas, con denuedo inaudito, manteniendo la lucha cuerpo a cuerpo, entregándose para saciar la fiereza del enemigo, hasta lograr que pase toda la columna de Drius. Cuando cae la tarde, los cinco escuadrones de Alcántara son 12 jinetes en Zeluan, 15 en Monte Arruit. De los 40 del quinto escuadrón, que repitieron la salida de Tieb, no queda ni uno. Pero queda algo que vale mas: queda el alma militar, personificada en el gran soldado que mandaba aquella tropa gloriosa, el teniente coronel Primo de Rivera; y la fortaleza de esa alma preside la resistencia cruentisima (sic) de Monte Arruit hasta que la falta de material quirúrgico siega la vida de Fernando Primo de Rivera, luego de soportar estoico, sin posibilidad de anestesia, una horrorosa amputación.

Ha muerto el caudillo y han muerto casi todos sus soldados. El ejemplo queda vivo e inmarcesible. Tras de la plegaria, el pensamiento busca la sonora gallardía de un endecasílabo. La pluma del juez instructor se detiene reverente y deja para perpetua memoria, entre la rígida severidad de otras oscas menciones, este excelso epitafio:

"La conducta de este regimiento fue gloriosa, cumpliendo el mas alto deber de la Caballería: el de sacrificarse para salvar los otros institutos del Ejercito y el honor de las armas".

ABC. Domingo, 26 de noviembre de 1922



A los 91 años de los hechos y 356 de su creación, se ha hecho justicia.


sábado, 25 de junio de 2011

Asociacion Cultural Amigos de El Caminante

Traemos a estas paginas la recien creada Asociacion Cultural amigos de El Caminante. Asociacion comprometida con el conocimiento en detalle de la Artilleria en Melilla a lo largo de su Historia. El nombre de la Asociacion es en honor del cañon El Caminante, que en 1869, con sus disparos, delimitó las fronteras de Melilla. En El Meson del Artillero encontrareis puntualmente noticias de esta asociacion asi como su revista digital. Solo nos cabe desearles mucha suerte y exito en esta singladura.

lunes, 23 de mayo de 2011

Tubo. Constitucion Exterior

PERFIL EXTERIOR

El perfil exterior teórico de un tubo, consecuencia del espesor, pudiera pensarse que debía ser semejante a la curva de presiones, esto es, aumentando desde el principio hasta el punto de presión máxima, para ir disminuyendo gradualmente hasta la boca, toda vez que la presión va disminuyendo. No es así, ya que desde el fondo de la recamara al punto de presión máxima, las paredes están sujetas a la máxima presión y su espesor debe, pues, ser constante y a partir de ese punto puede ir disminuyendo gradualmente, ya que el valor de la presión también disminuye.

Por tanto el perfil exterior práctico de los tubos debe ser:

  •  Paralelo al eje del ánima en la primera parte.
  • Semejante a la curva de presiones, en la segunda parte, sustituida por una o varias líneas rectas inclinadas hacia el eje del anima.
El perfil practico se ha hecho distinto del teórico, no solo por facilidad de construcción, sino para asegurar, de modo absoluto, la resistencia del tubo, para lo cual se da a éste un espesor de paredes, considerando el valor de la presión, aumentado en un cuarto o en un quinto.

CONSTITUCION EXTERIOR

Un tubo, exteriormente, presenta los siguientes elementos (figura1):

  • Bloque de culata
  • Tubo base
  • Manguitos y zunchos
En algunos casos puede llevar:
  • Contrapeso de culata
  • Tulipa
  • Apagallamas
  • Freno de boca

FIGURA 1

Bloque de culata

El bloque de culata suele ser de forma prismática en las piezas que usan cierre de cuña y cilíndrica en aquellas que utilizan el de tornillo y sus dimensiones dependen esencialmente de la resistencia en relación con la forma del cierre y el calibre.

La descripción detallada es la siguiente:

  • En la parte superior esta labrada la meseta de puntería, superficie plana y pulimentada, paralela al plano formado por el eje del ánima y el de muñones, donde se coloca el aparato de puntería en altura (escuadra de nivel, nivel de doble graduación, etc.).
  • La parte posterior recibe el nombre de plano de culata y esta vaciada el alojamiento del cierre en los tubos con cierre de tornillo y en los de cuña para la canal de carga. Suele llevar grabados cuatro trazos que definen dos diámetros, vertical y horizontal, de la sección recta del anima y cuya intersección materializa el extremo posterior de este eje. Puede alojar parte o la totalidad de algunos mecanismos como el de disparo, seguridad, etc.
  • La parte inferior suele prolongarse por un apéndice donde se fija la parte móvil del órgano elástico, excepto en las piezas de cuna cilíndrica que lo llevan en ambas caras, superior e inferior.
Tubo base

Presenta exteriormente:

  • Rosca de unión para atornillarlo al bloque de culata.
  • Plano de boca, o cara anterior; en él suelen ir grabados cuatro trazos, cuya intersección corresponde al extremo anterior del eje del ánima que, con el del plano de culata, materializan dicho eje, necesario para la verificación de los aparatos de puntería.
Manguitos y zunchos

El tubo base va envuelto por uno o varios cilindros llamados zunchos o manguitos según su menor o mayor longitud, con el fin de darle mayor resistencia. A las distintas partes así formadas por su diferente espesor, se las conoce con el nombre de cuerpos, numerándolos de culata a boca, denominando caña al último de ellos.

Contrapeso de culata

Es un elemento que solamente llevan los tubos cuyo apoyo sobre el montaje está retrasado con respecto a su centro de gravedad, y como su nombre indica equilibra, en parte, la preponderancia de boca y cuya finalidad es hacer la puntería en altura mas cómoda y, por tanto, más rápida.

Tulipa

La tulipa es un aumento del grosor del extremo de la caña y tiene por misión reforzar esta parte, sometida a grandes esfuerzos y vibraciones debidas al proyectil.

Apagallamas y freno de boca

Es necesario estudiar conjuntamente estos dos elementos, pues ambos tienen, en parte, misiones comunes. La combustión de la pólvora produce una voluminosa cantidad de gases, que, fuertemente comprimidos, al expansionarse bruscamente en la boca, producen el estampido del disparo. Pero este fenómeno sonoro no es solo producido por esta explosión, sino que es incrementado intensamente por la inflamación de esa masa de gas (expansionada y entremezclada con el oxigeno del aire), producida por las partículas de carbón al rojo oscuro que arrastra y por la temperatura de la masa gaseosa.

Si logramos evitar esa inflamación o combustión secundaria evitaremos, en primer lugar, la delación de las luces, y en segundo lugar, disminuiremos la intensidad del estampido, aminorando la delación por el sonido.

El notable incremento de los medios de observación (aparatos ópticos muy perfectos y medios aéreos) y detección obliga a que las piezas de artillería mejoren algunas características tácticas, tales como enmascaramiento, disimulación, ocultación, rapidez de tiro, facilidad de servicio, etc. Haremos mención ahora de tres de ellos que van íntimamente ligados al tubo:

  • Fogonazo
  • Estampido
  • Retroceso
Interesante fue la construcción a principios de siglo de una Boca de Fuego con el asombroso nombre de “pieza sin fogonazo, sin ruido y sin retroceso”. Fue una idea del Coronel Humbert y fue probada en un cañón de 37mm de la casa Hotchkiss. Consistía este mecanismo, en esencia, en un manguito hueco de mayor diámetro que la caña y roscada a ella, con orificios en su cara posterior. Tiene una válvula en su interior que puede girar alrededor de un eje horizontal. En posición normal está colocada de tal forma que un pequeño huelgo permita la entrada de gases bajo ella. Al producirse el disparo los gases que acompañan al proyectil y después del paso de éste, levantan la válvula taponando el ánima, con lo cual quedan reducidos:

  • El fogonazo por la expansión de los gases en el interior del manguito
  • El estampido por la misma razón, al expansionarse y enfriarse
  • El retroceso, ya que los gases salen hacia retaguardia, anulándolo
Para lograr reducir el fogonazo y el estampido se recurre a dos procedimientos:

  • Lograr que la mezcla gaseosa, por su naturaleza, no sea susceptible de arder, lo que teóricamente se consigue con el empleo de pólvoras muy oxigenadas.
  • Enfriar los gases por debajo de su punto de inflamación, que es lo que se emplea en la práctica. Este procedimiento se puede lograr con dos soluciones:
  1. Añadiendo a la carga de proyección una sal metálica (generalmente potásica), cuya vaporización absorbe parte del calor de los gases de la pólvora, que es el procedimiento empleado en las piezas de artillería. Se realiza prácticamente colocando delante de la carga de proyección unas tortas o comprimidos de una sal metálica.
  2. Consiguiendo el enfriamiento de los gases, por su expansión, antes de mezclarse con el aire (cámara de expansión).
Los elementos que consiguen o cooperan a la eliminación de los fenómenos antes citados (fogonazo, estampido y retroceso excesivo), son:

  • Apagallamas. Esta generalmente combinado con los frenos de boca; no obstante, en las piezas de artillería antiaérea ligera, para evitar que el fogonazo producido por la combustión de los residuos de pólvora de la carga de proyección al contacto con el oxigeno del aire deslumbre a los sirvientes, sobre todo en el tiro de noche y con puntería directa, se coloca una pantalla troncocónica (figura 2) que puede o no llevar numerosos orificios en su superficie, roscada por su base menor al extremo anterior de la caña. Este apagallamas actúa además como cámara de expansión para enfriamiento de los gases que acompañan al proyectil a su salida de la boca.

FIGURA 2

  • Freno de boca. Consiste en un manguito con cámaras interiores (cámaras de expansión), roscado a la parte anterior de la caña con varios vaciados exteriores y cuyas misiones son: permitir la salida de los gases que acompañan al proyectil, en una dirección tal que contrarreste y absorba parte de la energía que produce el retroceso del tubo después del disparo y conseguir el enfriamiento de los gases al expansionarse. Este freno de boca hace posible construir las piezas con órgano elástico menos robusto en beneficio de un menor peso del conjunto, aumentado su movilidad y permitiendo mayores ángulos de elevación (ya que con un retroceso más corto el tubo puede tomar grandes inclinaciones sin que el plano de culata choque con el suelo). Figura 3.

FIGURA 3

Con fines análogos a los que consiguen el freno de boca y el apagallamas, pueden ir organizados en el tubo, en algunos casos, sustituyendo a éstos, los siguientes elementos:

• Silenciador. Su misión es enfriar los gases procedentes de la carga de proyección a una temperatura inferior a la necesaria para que los gases produzcan el estampido, o por lo menos lo reduzcan a un límite tolerable. Figura 4.



FIGURA 4

• Deflector de llama. Es un sistema que se añade a la boca del tubo para reducir los efectos de la llamarada y consiguiente falta de visión, producida por los humos de la combustión de los restos de la carga de proyección que acompañan al proyectil. Este deflector obliga a la llama y humos a desplazarse a los lados del tubo, evitando molestias a los sirvientes que deben permanecer a los costados de la Boca de Fuego. Figura 5.



FIGURA 5

• Extractores de humo. Se utilizan en las Bocas de Fuego autopropulsadas cuya parte posterior permanece en el interior de la cámara de combate, o en aquellas situadas dentro de casamatas. Figura 6. El sistema puede consistir en una serie de orificios en el tubo, en las proximidades de la boca y sobre ellos un manguito de tal forma que constituya una cámara de expansión, o también un manguito, con la misma disposición explicada, roscado al tubo. Cuando el culote del proyectil deja atrás los orificios, los gases que le acompañan se introducen en la cámara, creando una gran presión en su interior. Al abandonar el proyectil el tubo estos mismos gases succionan a los que aún quedan dentro del anima, hacia la boca. Este sistema solo puede ser usado, en las Bocas de Fuego con cierre de maniobra automática (rápida), ya que el cierre debe ser abierto antes de que los gases de la cámara hayan salido de ella. Figura 6.



FIGURA 6