Artilleros, Artilleros, marchemos siempre unidos siempre unidos de la Patria, de la Patria, de la Patria su nombre engrandecer, engrandecer. Y al oír, y al oír, y al oír del cañón el estampido, el estampido nos haga su sonido enardecer. España que nos mira siempre amante recuerda nuestra Historia Militar, Militar, que su nombre siempre suena más radiante a quien supo ponerla en un altar. Su recuerdo que conmueve con terneza, dice Patria, dice Gloria, dice Amor, y evocando su mágica grandeza, morir sabremos, por salvar su honor. Tremolemos muy alto el Estandarte, sus colores en la cumbre brillarán, y al pensar que con él está la muerte, nuestras almas con más ansia latirán. Como la madre que al niño le canta la canción de cuna que le dormirá, al arrullo de una oración santa en la tumba nuestra, flores crecerán. Marcharemos unidos, marcharemos dichosos seguros, contentos de nuestro valor, y cuando luchando a morir lleguemos, antes que rendidos, muertos con honor. Y alegres cantando el Himno glorioso de aquellos que ostentan noble cicatriz, terminemos siempre nuestro canto honroso con un viva Velarde y un viva Daoiz. Artilleros, Artilleros, marchemos siempre unidos siempre unidos de la Patria, de la Patria, de la Patria su nombre engrandecer, engrandecer. Y al oír, y al oír, y al oír del cañón el estampido, el estampido nos haga su sonido enardecer. Orgullosos al pensar en las hazañas realizadas con honor por nuestra grey, gritemos con el alma un viva España y sienta el corazón un ¡viva el Rey!
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sábado, 29 de diciembre de 2007

El Génesis (Humor)

Esta versión de algunos de los capítulos iniciales fue descubierta en posesión de una secta llamada "Hijos de Santa Bárbara".

En el comienzo era el caos, y el caos era la Infantería pues la Infantería se encontraba sola. El temor estaba con la Infantería y clamaban al Señor diciendo: "Señor sálvanos porque estamos temerosos".

Y el Señor oyó sus lamentos y colocó a algunos de ellos sobre bestias de carga y a estos los llamó Caballería.

Y entonces, cuando el Señor hubo visto lo que habia hecho, rió y dijo: "Bueno, no todo el mundo es perfecto".

La Infantería y la Caballería clamaron de nuevo al Señor diciendo: "Señor, sálvanos por que estamos temerosos".

El Señor oyó sus gritos y decidió poner fin a sus lamentos. Y el Señor les dijo: "Mirad y contemplad, os enviaré una raza de seres nobles en su corazón y espíritu". Y el Señor creó a los Artilleros. Y el Señor se dirigió a la Infantería y a la caballería y les dijo: "Cuando llegue la oscuridad, los Artilleros iluminarán vuestro camino, y cuando necesitéis algo de humo, habrá humo y cuando necesitéis proyectil rompedor, barreras, percusión instantánea o a tiempos y fuegos de contrabatería, todo ello tendréis".

Y el Señor entregó a los Artilleros unas armas enormes, cañones, obuses, y la Infantería y la Caballería estaban celosos porque ellos no tenían nada.


Y la Infantería clamaba diciendo: "Señor Tu creaste a la Infantería como reina de las Batallas y ahora has hecho a la Artillería Rey de las Batallas y bien conocido es lo que el Rey le hace a la Reina".


Y el Señor replicó: "Exacto: justo y necesario".


Y el Señor le dio a la Artillería cohetes y misiles. Y cuando la Infantería y la Caballería vieron eso, cayeron maravillados sobre sus rodillas diciendo: "Ciertamente el Señor está del lado de los más grandes, de los Artilleros".


Y el Señor dijo: "Ahora lo habeis entendido correctamente".


Así es como ahora tenemos Infantería, Caballeria y como la más grande de todas ellas es la Artillería.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Razones que hay para que los Oficiales practicos de Artilleria no asciendan a Jefes. 1ª Parte

Publicaba el Memorial de Artilleria en 1845 el siguiente articulo, al que titulaba "Razones que hay para que los oficiales practicos de artilleria no asciendan a gefes; arbitrios que se pueden adoptar en España para remunerar sus servicios y los de los sargentos; y distintos sistemas que usan las principales naciones de Europa con igual objeto, y para que en dicha arma no haya mas que oficiales facultativos."


Para convencerse de que un gefe de artillería con mando de tropa necesita reunir las dos cualidades de facultativo y práctico, bastará que se examinen las funciones de un coronel, de un teniente coronel y de un comandante destinados á un regimiento de artillería, como tambien las de un teniente coronel y comandante destinados á brigadas rodadas y de montaña.

Si tomamos en consideracion primeramente los mandos de regimientos, tendremos que el coronel tiene á su cargo la instruccion teórica y práctica de todos los oficiales que están bajo sus órdenes; nombra comisiones de éstos para para evacuar informes facultativos, tal vez bajo su presidencia; pone las notas de informe en las hojas de servicio, notas entre las cuales se halla la de teórica; reemplaza muchas veces al gefe de escuela y aun al subinspector, &c. El teniente coronel mayor de un regimiento reemplaza al coronel, y es evidente que como éste necesita ser facultativo, y como el comandante de batallon ejerce en su seccion las mismas funciones que el coronel en su regimiento siempre que se halla su batallon separado; facilmente se concibe cuán imposible sería el que en un regimiento de artilería pudiera ejercer funciones de coronel, teniente coronel ó comandante un oficial que careciese de conocimientos teóricos. Si estas razones no bastasen para convencer el ánimo de que los oficiales prácticos no deben ascender á gefes de artillería, habria de tenerse presente otra no menos atendible, cual es el triste papel que harian en aquellos destinos, y los graves perjuicios que de ello resultarian al Estado. En cualquiera corporacion el gefe ha de descollar sobre los subordinados, no solo por la autoridad que su puesto le da, sino tambien por su aptitud y aventajado mérito: cuando lo contrario sucede, el gobierno debe apresurarse á remediarlo para evitar los daños del público servicio.
Menos posible todavía es el que deje de ser facultativo el gefe de una brigada rodada ó de montaña, pues sobre ejercer el teniente coronel ó comandante que la manda las mismas funciones que los gefes primero y segundo de los regimientos, tendrá además que ser comandante de artillería de la division de tropas en que se hallen sus baterías. De suerte que cuando ejerza este segundo cargo de campaña necesitará todo el saber de su profesion, tanto en el ramo militar para las operaciones y empresas que el general de la division medite, cuanto para las disposiciones que habrá de dar sobre armas, municiones y aprestos de parque.
Parece pues demostrado que todo gefe de artillería destinado á servicio de armas debe ser facultativo, y además sobresalir por alguna especialidad el que ocupe otro cualquiera de los destinos del cuerpo, ya sea en las fábricas de pólvora, de municiones, de armas de fuego y blancas, ya en las maestranzas, parques y comandancias d artillería de las plazas, ó en los destinos de la Direccion general, Junta Superior Facultativa del colegio, &c.
Las observaciones precedentes no tienen réplica razonable; pero si es cierto que ascendiendo á gefes los oficiales prácticos resultarian perjuicios graves al Estado, no lo es menos que estos oficiales pueden reclamar con justicia y hacer presente que no deben ellos ser de peor condicion que los de infantería y caballería del ejército. ¿Cómo pues conciliar tales estremos opuestos? Habiendo meditado sobre el particular con todo deseo de acertar algunos gefes distinguidos del arma, opinaban por los dos siguientes medios, dando por sabido que todo oficial práctico de artillería tiene abierta la entrada para su incorporacion a la escala facultativa mediante examen y aprobacion competente, y concediéndoles además las ordenanzas de 1802 opcion á plaza en el Ministerio de cuenta y razon.
1º Que el Real Decreto del 28 de enero de 1842 para los ascensos de los capitanes prácticos de artillería destinados al servicio de Indias, se haga estensivo también á los que sirven en la peninsula é islas adyacentes, pero señalando periodos algo mas largos para los ascensos: es decir, que cada periodo de cuatro años de capitan en Indias equivalga á cinco años de capitan en la peninsula. de este modo un capitan práctico de la peninsula llegaria á tener grado y sueldo de coronel de infantería á los 35 años de capitan, asi como el de Indias llega á tener lo mismo al cabo de 28 años. Este primer pensamiento dejará todavía en pie los inconvenientes que siempre ha ocasionado el haber dos clases de oficiales en artillería, y además introduciria otro nuevo, cual es el de subordinar á veces en el servicio del arma un gefe efectivo de infantería á un capitan ó gefe de artillería que tuviera graduacion menor.
2º Para proporcionar carrera á los sargentos y oficiales de esta clase, limitar la disposicion anterior á solamente los capitanes prácticos que lo sean en el dia, restablecer el articulo 15 del reglamento 2º del cuerpo de artillería, á fin de que los actuales tenientes y subtenientes prácticos se vayan estinguiendo mediante su pase á plazas correspondientes del ministerio de cuenta y razon; y que en lo sucesivo los sargentos de artillería que tengan mas de doce años de servicio con acreditada probidad é inteligencia, sean recompensados con plazas de oficiales terceros de aquel cuerpo administrativo. asi quedaria satisfecha la justicia, y al mismo tiempo desaparecerian casi del todo los inconvenientes de haber en artillería la mezcla de oficiales facultativos y prácticos.
continuara....

lunes, 17 de diciembre de 2007

Cronica del Capitán que mandaba la formacion en el Colegio de Guardias Jovenes en el funeral del Guardia D. Fernando Trapero Blazquez

Fue un día muy gris y muy triste. Frío, como corresponde al otoño tardío de estepa castellana que es Valdemoro. Después de haber velado su cadáver la tarde y noche anterior en la capilla ardiente, que fue instalada en el Salón de Actos, llegó la hora del funeral. Los turnos de escolta del féretro fueron establecidos desde que llegó. Siempre, cada 15 minutos: Un componente del Gao, un Policía Nacional, otro de la Jefatura de Información y un Polilla de mi Compañía. Fueron una horas llenas de pena, de inmensa pena, donde nadie era capaz de encontrar consuelo. Una de las innumerables coronas que acompañaban al féretro era de mi Compañía. Los Polillas habían hecho entre ellos, sin que nadie les dijese nada, una colecta y habían recaudado 139 euros que se habían gastado en una sencilla corona que significaba su homenaje a quien entregó lo más valioso que poseía, su propia vida, por España, tal y como había jurado en nuestro Patio apenas tres años antes.

A las 9,30 reuní a los 125 alumnos de mi Compañía en la "Planilla". (Aclarar que en este Curso, que acaba en febrero, no tenemos más que una Compañía de Polillas). Les insuflé ánimos (¡¡yo, qué no tenía consuelo!!). Todos nos juramentamos que el acto, por lo que respecta a nosotros iba a salir impecable. A las 11,00 formación en el Patio del Corralillo. Y a las 11,30, la entrada en el Patio de Armas. Ya estaba lleno. Había incontables micrófonos, cámaras de TV, Unidades móviles y periodistas La Compañía de Honores, con Escuadra, Banda y Música estaba formada por Secciones.. Y a las 11,40 hizo su entrada en el Patio, a los acordes del Himno Nacional y con las armas presentadas...Ella, nuestra Bandera, portada por el Teniente Molina, que ocupó su puesto en formación en el lugar que le concede el Reglamento de Actos y Honores Militares: A la derecha del Capitán. Era Ella, la misma que el Polilla Fernando Trapero había jurado el día 27 de noviembre de 2004 como componente de la 87ª Promoción del Colegio. Yo tuve que dar las voces reglamentarias: "¡¡¡A la Bandera, presenten armas!!! - ¡¡¡ Guardias Civiles, Viva España!!!. Constaté que no sólo contestaron desgarradoramente mis Alumnos. mi Compañía, el reglado ¡Viva! . Más, mucho más de "medio patio" gritó con nosotros, un VIVA que salía del alma, del corazón, de las conciencias. A las 12,00 en punto ordeno al Cornetín que toque "Atención General y firmes". Entraban en el Patio SS.MM los Reyes, acompañados de los Príncipes de Asturias. No hubo Honores Militares porque el verdadero protagonista del día era Fernando Trapero Blázquez. Cuando la Familia Real dio el pésame a los afligidos padres y ocuparon su lugar reservado, al lado del Evangelio, el Cornetín toca "de frente, paso lento". Y aparece el féretro portado a hombros de sus compañeros de Promoción. La Banda de Música interpreta la Marcha Fúnebre de Chopin. Y el Patio era un puro sollozo que encogía el alma. El día se volvía más triste y más gris, por momentos. Era el primer día verdaderamente invernal de este otoño casi atípico en Valdemoro. No hubo sol y por tanto tampoco excepciones para pasar más o menos frío según la ubicación de cada uno en el Patio. Todos iguales.

La Santa Misa se desarrolla casi en un suspiro. La homilía del Vicario General Castrense fue preciosa. La entrega de medallas por parte del Rey fue impresionante. Pero más impresionante fue la entrega de esas mismas medallas, del sombrero y de la bandera a esos padres atribulados por parte del Jefe de Información. Los momentos álgidos de la ceremonia se iban acercando casi sin respiro. No me preguntéis de dónde me salió la voz de ¡¡¡"Guiones y Banderines de la Guardia Civil, rindan homenaje a los que dieron su vida por España"!!! previo a La Muerte No Es El Final. Me salió del fondo del alma, saqué fuerzas de donde no tenía, porque me iba derrumbando, me sentía tan triste que no paraba de reñir en mi interior con Dios ¿Porqué Señor, porqué? ¡¡Les quedaba a los dos TODA la vida por vivir!! Regresa la Banderín de mi Compañía del monolito y me dice entre dientes: "No puedo más mi Capitán, no" Y yo le digo de la misma forma ¿Cómo crees que estoy yo?. Aguanta niña. El Teniente Abanderado me dice "Estoy llorando paisano" (Ambos somos de Albacete) y le contesto: "A mí no me quedan lágrimas". Y eso creía yo, porque cuando empezamos a cantar el Himno del Cuerpo ya no puedo más y me derrumbo. No físicamente, que los viejos Polillas estamos hechos de una madera creo que especial., no. Me derrumbo emocionalmente. Y las lágrimas me afloran por los ojos, me resbalan por las mejillas. Estoy al límite, esto es demasiado. Y llega el momento más difícil, yo me lo temía e incluso lo había pronosticado. Cuando los Polillas cogen el féretro, me vuelvo y le ordeno al Cornetín: "Toca presenten y entrada al Himno Nacional" y me contesta una voz de 20 años, humilde y sana... que apenas puede contener un profundo sollozo que le sale del alma: "Si puedo mi Capitán, si puedo..." Y le contesto, todo ello en voz muy tenue porque estamos en formación: "Tienes que poder Polilla, él se lo merece". Suena el Cornetín como si lo tocase el mismo Arcángel San Gabriel. Suena la Marcha Real y entonces, un escalofrío, que nada tenía que ver con la gélida temperatura ambiental, nos sacude a todos cuantos llenamos el Patio. El Comandante Director Músico se pone enfrente de la formación para dirigir la Banda que comienza con los acordes del "Adiós Polilla" mientras sus compañeros de Promoción, escoltados por la Escuadra de Tapones (ya sabéis, tapones en nuestro argot, Gran Gala oficialmente). Ni memoria ni persona recuerda momento más triste y emotivo. Ya nadie disimulaba ni falta que hacía. "Adiós Polilla, ya del Colegio te vas..." Impresionante.´Y cuando creíamos que ya no nos quedaban más lágrimas, que nos habíamos quedado secos, resulta que no, que nuestra capacidad de generarlas estaba siendo puesta a prueba.Miro a mi izquierda y veo a mi Banderín inconsolable, a mi Cornetín, detrás llorando como una magdalena y cuando miro a mi izquierda veo que el Teniente Abanderado, mi buen Molina, estaba igual o peor que yo. Mientras canto con el alma. como todos los Polillas que estábamos en el Patio, me fijo en que el Comandante Director Músico, al mismo tiempo que dirigía a la Banda tampoco podía contener sus lágrimas, Creo que todos mirábamos, de forma alternativa, el féretro y el cielo. Porque el consuelo que debía de venir del Cielo ¡¿De dónde si no?¡ tardaba en llegar. "Adiós Polilla", el impagable regalo que el Maestro Grau hiciera al Colegio hace más de 25 años sonaba más que a canto, a oración. "Adiós Polilla, no dejes de recordar que España entera puso en ti su confiar...",Adiós Polilla..." , nunca una canción que nació con vocación de marcha tuvo mayor significado emocional en una despedida, un adiós como este para el que no fue compuesta. Son las paradojas de la vida, las cosas no son a veces como nos parecen o como deseamos. Adiós Fernando, descansa en paz y que los que han cometido este crimen tan horrendo y el de tu compañero Raúl no tengan nunca ni el descanso ni el perdón. Ni ellos ni quienes les alientan, les ayudan, les "comprenden", o los justifican y están dispuestos a pactar con ellos otra cosa distinta que no sea cuándo y dónde entregan las armas para someterse al imperio de la Ley. Dios mío danos consuelo, que ya no podemos más. Que es una prueba demasiado grande, que ya son 207 muertos los que nos han hecho estos canallas en casi 40 años... que esto es una prueba demasiado grande. Entonces el relator me saca de mi aturdimiento cuando dice "La Compañía de Honores se retira del Patio". Mando derecha y de frente. No suena marcha alguna, tan sólo los tambores. Nadie estaba para fiestas. Nos vamos a la puerta de la Escuela de Especialización. Allí, en la intimidad, despedimos a la Bandera que ha estado tan triste como nosotros, porque "uno de los nuestros", había cumplido lo que le juró no ha mucho en el Patio: "Entregar, si preciso fuera, hasta la última gota de su sangre en defensa de la Patria". Inmediatamente, una de las tres Secciones de la Compañía se embarca en el microbús rumbo a El Tiemblo para asistir al sepelio de Fernando. Allí, en el Cementerio, hermanados todos los Polillas de cualquier edad y condición, por expreso deseo del padre, vuelven a cantar más con el corazón que con la voz, que la mayoría ya tenían rota. "Adiós Polilla..." Y cuentan los que asistieron, que allí estaba el pueblo entero y que nadie tenía consuelo.

Que Dios te bendiga Fernando, Polilla, discípulo, amigo... Y a nosotros que nos de fuerzas para seguir en esta lucha en la que tantas veces nos sentimos tan solos. Que tu memoria, la de tu compañero, nuestro compañero Raúl Centeno y la de los demás Guardias Civiles que han sido víctimas de tanta maldad a lo largo de tantos años, pervivan entre nosotros por siempre.

Creo que desde que enterré a mi padre, allá en 1970, cuando apenas me faltaban tres meses para salir del Colegio, nunca había vivido una mañana tan triste y tan desconsoladora.

sábado, 8 de diciembre de 2007

1ª disolucion del Cuerpo de Artilleria

Las cuatro disoluciones fueron por orden cronológico las siguientes:


- 1823 con la vuelta de Fernando VII.
- 1873 bajo el corto reinado de Amadeo de Saboya.
- 1926 con el directorio de Primo de Rivera.
- 1929 por segunda vez con Primo de Rivera.

Las causas permanentes de estas disoluciones fueron, como podremos ver mas adelante, la Escala Cerrada y los ascensos por antigüedad.

PRIMERA DISOLUCION

La primera disolución se remonta a 1823 terminado el primer periodo liberal que había nacido con las Cortes de Cádiz. Fernando VII decide por Decreto de 1 de octubre disolver el Ejercito y por consiguiente el Cuerpo de Artillería. Esta decisión la lleva a cabo para crear un nuevo Ejercito a su gusto y dar cabida a tropas francesas contratadas. No intervino solo el Monarca, fue ayudado por su ministro, el General Miguel de Ibarrola Marques de Zambrano, que siguiendo las palabras del General Vigon: “ no es siempre bueno dar al olvido los nombres de los que, por no haber procedido correctamente, agradecerían el olvido como el mejor premio".

Para entender el modo de proceder del Monarca basta con volver al General Vigon y leer la descripción que hace del mismo: “ .... con poco sentimiento tomaría aquellas medidas este Rey que gustaba naturalmente poco de las cosas militares, porque nada animoso por su naturaleza, aclerigado por su educación y desconfiado y receloso por sus antecedentes, no podía mirar con afición y menos con simpatía a los que seguían la noble carrera de las Armas. No obstante, vestía casi siempre uniforme militar y su Corte estaba casi exclusivamente llena de personas que vestían el mismo traje; pero ¡ cuánto se hubiera engañado cualquiera que por esta falsa apariencia, lo hubiera tenido por militar ¡”. Así era nuestro Rey “El Deseado”.

A tal efecto publica una serie de Reales Decretos:

- Real Decreto 24/06/1823 por el que disuelve el Ejercito.
- Real Decreto 1/10/1823 por el que anula todo lo hecho antes de 1820.

Y en cuanto al Cuerpo de Artillería:

- Se cesa al Director General Don Miguel de Alava.
- Se disuelve la Compañía de Cadetes, quedando licenciados.
- Las plantillas de las Unidades de Artillería quedan reducidas a 80 desde el empleo de General al de artillero, que fueron los que permanecieron fieles a la Corona.

El Ejército quedaba constituido con las siguientes fuerzas:

- 25000 soldados franceses.
- Restos de la Guardia.
- El Regimiento de Infantería nº 1, leal en las revueltas del ´20.

A partir de éste momento comienzan los llamados juicios de purificación, que no son otra cosa que juicios para llevar a cabo la depuración del Ejercito, quedando éstos en situación de indefinidos sin sueldo ni prest. En éstos juicios se buscaba:

- Si el encausado asistía a reuniones políticas o hubiera participado en algún levantamiento.
- Si ostentaban algún símbolo liberal.
- Si habían tomado parte en reuniones en contra del Monarca.

En éstos expedientes, de carácter secreto, se recogían los informes sobre la conducta política anteriormente citada, tanto por militares como civiles desde 1820 hasta 1823. A los impurificados se les concedía el derecho de apelar al Monarca, concediendo éste una mínima parte del sueldo sin importar el empleo que se ostentara.

Todo esto trajo consigo que muchos artilleros emigraran o se dedicaran a profesiones civiles ya que no se podía mantener la penuria económica a la que estaban abocados ellos y sus familias.

Otra característica esencial de éstos juicios era la envidia, la venganza, etc. Se veían postergados y observaban como compañeros suyos, de características sociales y políticas similares reingresaban en filas antes que ellos. Un ejemplo claro lo tenemos en el General D. Juan Manuel Munarriz, Inspector General de Artillería, quien estuvo mas de cuatro años “impurificado”, acusado falsamente de pertenecer a la masonería, acusación muy generalizada para postergar a los artilleros.

Al igual que el General Munarriz hubo otros casos, como por ejemplo:

- Emigraron para no ser sometidos a juicio los Coroneles Santiago Piñeiro y Manuel Herrero y Tenientes Coroneles López Pinto (fusilado mas tarde con Torrijos) y Antonio Elorza.
- Mariscal de Campo D. Mariano Brezón, impurificado desde 1823 hasta 1832.
- Capitán D. Juan Ulzurrum, impurificado hasta 1834.
- Capitán Francisco Javier Bayona, indefinido en 1823, purificado en 1826 y retirado forzoso en 1827.

Una vez reingresados la mayoría de los artilleros, se publica una disposición de 2 de agosto de 1831 (8 años después de los primeros acontecimientos) proclamando los ascensos en los Cuerpos facultativos por antigüedad. Esta disposición devuelve a los artilleros la confianza perdida y la mal interpretada lealtad de sus miembros. Una vez recuperada esta moral y restablecido el compañerismo propio de nuestra Arma, los artilleros se dedican a su vida de guarnición. Pero poco iba a durar esta confianza, ya que los ascensos por antigüedad y la escala cerrada aparecerían otra vez con el tiempo, pasando por los trágicos sucesos del Cuartel de San Gil en 1866, puertas para la segunda disolución del Cuerpo.


Extracto conferencia Bicentenario RAAA 73.

2ª disolucion del Cuerpo de Artilleria

1864 trae momentos de incertidumbre para el Cuerpo de Artillería. Vuelve a resurgir lo que se denominó la cuestión de la Escala Practica. Los Suboficiales alcanzaban el empleo de Capitán tras muchos años de servicio y la superación de una serie de pruebas.

Por entonces en varias publicaciones militares y en medios políticos se levanta la cruzada por la situación de éstos Oficiales, ya que no se les permitía el ascenso a Jefe. El argumento principal para dicho ascenso era que lo que les faltaba en preparación intelectual lo suplían con la experiencia acumulada a lo largo de años de servicio. Hay que aclarar que por entonces el Cuerpo era Facultativo y los Oficiales tenían solo la procedencia del Real Colegio. Por otra parte los Oficiales Prácticos artilleros se comparaban con los de las demás Armas ya que con méritos y suerte se podía llegar de Soldado a General. Por citar un ejemplo así lo consiguió el General Prim.

Presidía el Gobierno Arrazola y la Dirección General de Artillería D. Fernando Fernández de Cordova, Marques de Mendigorria. Según el Marques, la clase progresista se aprovechó de la situación que atravesaban los Oficiales Prácticos y los Suboficiales del Cuerpo. Por otra parte el resto de la Oficialidad defendía la Escala Facultativo. El conflicto estaba servido.

El 4 de julio de 1864 por Real Orden se crean 7 plazas de Comandante de la Escala Practica, siendo estas para fiscales y encargados de las Cajas y Almacenes en los 5 Batallones Fijos y 2 en las Plazas de Melilla y Santoña. Además todos los Capitanes de las Secciones de Ultramar pertenecerían a la Escala Practica, tanto en las Antillas como en Filipinas.

Los Artilleros tenían costumbre de reunirse de antiguo en el Café La Iberia. El 7 de Julio de 1865 hervía de Jefes y Oficiales. Comentan entre ellos los daños que puede ocasionar la Real Orden de 4 de Julio de 1864 y deciden crear una Junta para que una comisión dialogue con Cordova y para poner en su conocimiento que de proseguir esta situación solicitarían el retiro todos los Oficiales del Cuerpo. Cordova los apacigua prometiéndoles la creación del llamado Cuerpo de Tren.

Pero la semilla de la discordia estaba sembrada, desembocando en 1866 en los sucesos del Cuartel de San Gil.

Siempre que existe un descontento o una fricción, acuden a sacar tajada y azuzar el fuego de la discordia los de siempre, apoyados por el estamento de la Masonería. Se trataba de sumar el mayor numero de militares adeptos al movimiento, aprovechando para ésta ocasión las desavenencias existentes entre Facultativos, Prácticos y Suboficiales.

Ocupaba el Gobierno O`Donnell. La oposición trataba de combatir violentamente el programa del Gobierno de turno, hasta que la Reina retiraba su confianza y así sucesivamente llegando a crear un circulo vicioso.

El plan era que Prim entraría por Irun, entregando el mando de las Unidades a Espartero, siguiendo aquel a Zaragoza y Madrid, donde estaría todo ya resuelto.

En Madrid el entonces Comandante retirado Domingo Morriones intentaba ganarse a los Sargentos, prometiéndoles ascensos a aquellos que participaran en la sublevación. También contó Morriones con una circunstancia a su favor. Esta fue, en palabras de Vigon, “ el poco roce de los Oficiales con sus subordinados y el completo abandono de la contabilidad de las Compañías por los Capitanes en manos de los Sargentos 1º”.

Al final se decide poner fecha a la sublevación: El 22 de junio de 1866.

Entra en escena días antes para hacerse con el mando de la conspiración el Capitán de Artillería D. Baltasar Hidalgo de Quintana, sobrino de D. Joaquín Aguirre, político progresista y comprometido con la causa. Estaban comprometidas las siguientes Unidades de Artillería:

- 1º Regimiento Montado de Artillería.
- 5º Regimiento a Pie.
- 6º Regimiento a Pie.
- Regimiento a Caballo.

Se designa a Hidalgo para sacar a la calle los 3 Regimientos, ya que no se había logrado sublevar al 1º Montado. La orden era desarmar y encerrar sin derramamiento de sangre a los Oficiales presentes en las Unidades. Pero el plan no salió de la forma planeada.

Sorprendidos los Oficiales dormidos o reunidos en los Cuerpos de Guardia, nada pueden hacer ante la sorpresa del ataque. Entran en el Cuerpo de Guardia a la voz de “ el que se mueva es muerto”.

El Capitán Torreblanca responde desenvainando el sable, pero poco más pudo hacer, ya que cae muerto junto al Teniente Montoto y Martorell. El Coronel Puig logra escapar junto con el Subteniente Del Pozo. Este ultimo logra salir del cuartel, pudiendo avisar desde el Ministerio de la Gobernación de los sucesos que estaban ocurriendo. Mientras, en el patio, el Comandante Valcarcel, intenta en vano reducir a la obediencia a los sublevados, encontrando la muerte allí mismo. Al mismo tiempo, en el acuartelamiento del Regimiento Montado el Teniente Henestrosa sale al escuchar los disparos, siendo asesinado por el Sargento Pedro Bastarrica. Este Sargento permite la entrada al cuartel de los sublevados. En la avalancha cae muerto el Comandante Cadaval por una descarga de fusileria. El Coronel Puig logra entrar en el Montado, pero es reconocido por un Sargento de su Unidad y es rematado de un disparo en la sien.

No se han cumplido las ordenes que dio Hidalgo. Algo influyó en este incumplimiento, dando por cierto el odio de los Sargentos a sus Oficiales por los motivos expuestos con anterioridad.

Conscientes los Sargentos de lo terrible y espantoso de estos acontecimientos, salieron sin orden y en completa retirada de sus acuartelamientos, llevando la lucha a las calles, donde combatieron un total de 1200 hombres y 30 bocas de fuego, mas los paisanos que se les unían, hasta la cantidad de unos 5000. Pero repuestas las Unidades no sublevadas, al mando del Duque de la Torre, lograron que los exaltados retrocedieran hasta el Cuartel de San Gil, donde se libró uno de los combates mas duros de la jornada hasta reducir a los insurrectos.

El balance final fue de 200 muertos, 600 heridos y 500 prisioneros, la mayor parte de ellos del Cuerpo de Artillería.

Terminada la insurrección, Zabala fue a Palacio. Al preguntarle la Reina cuantos prisioneros había, éste contesto que más de 1000, a lo que ella repuso excitadísima: “ cúmplase la ley en todos, en todos, antes de amanecer”.

O`Donnell exclamó al enterarse que “ el no fusilaría a nadie: los tribunales juzgarían y fallarían”.

Y así fue. El 25 de junio fueron fusilados, después de los respectivos Consejos de Guerra, 21 Sargentos, el 27 lo fueron 19, el 30 fusilaron a 13 y más tarde a otros 13.


Las Leyes y las prácticas de los tiempos del absolutismo, determinaron hondísima división entre los Oficiales de Artillería y los Sargentos del mismo Cuerpo. Esta no fue dominada por el General Cordova y se llegó a los terribles sucesos del Cuartel de San Gil.

Los años pasaron y los liberales colocan en puestos de importancia a Hidalgo de Quintana.

El Gobierno de Ruiz Zorrilla decide nombrarlo Capitán General de Vascongadas. A su llegada a Vitoria se le presentan como es preceptivo todos los Jefes y Oficiales de la Plaza a excepción de los de Artillería. Estos últimos no podían olvidar su participación en los sucesos de San Gil y el gran protagonismo que tuvo Hidalgo. Contrariado por este acto de insubordinación, ordena Hidalgo que se le presenten los Oficiales del Cuerpo. El Brigadier Blengua, argumentando que salía de viaje a Madrid, incumple la orden y lo mismo hacen el resto de Oficiales, que se dan de baja por enfermos. Hidalgo indignado quiso arrestarlos en el Castillo de la Mota en San Sebastián, cosa que no consigue.

Para poder restablecer su honra, Hidalgo tramita su renuncia a su empleo y cargo, y así evitaría mas fricciones con sus “compañeros”. Pero no acaba todo aquí, el Gobierno decide darle un mando en Cataluña en el que no tuviera contacto con Unidades del Cuerpo de Artillería. La “cuestión de los Artilleros” estaba tomando graves proporciones, pues debido a este hecho los Artilleros juramentándose para obrar como un solo hombre, habían decidido solicitar la licencia absoluta. Se trata el tema en varios Consejos de Ministros. Preguntado en Gobierno en el Congreso por la “cuestión de los Artilleros”, dijo el Ministro de la Guerra: “La actitud del Cuerpo de Artillería no podrá ser un peligro para la libertad, ya lo he dicho antes, y por consiguiente, no lo será para el País. ¿Qué actitud tomará el Cuerpo de Artillería?. El Cuerpo de Artillería cambiará su organización, y los Oficiales dimisionarios serán reemplazados por otros Oficiales. Hay en el mismo Cuerpo de Artillería elementos excelentes para formar una excelente Artillería que combata siempre por la libertad, por el orden y por las leyes. Yo espero y creo, que desapareciendo del Cuerpo de Artillería todos los privilegios, que desapareciendo de él una organización antigua, que enlazándose y ciñéndose, como sucede en las demás Armas, los elementos populares y los elementos de más elevada jerarquía, se formará una Artillería tan buena como es la actual, pero que esté además identificada con las instituciones, y sobre todo no pueda ofrecer para el País ni para los representantes de la Nación ninguna sospecha de peligro”.

Todos los Diputados aplaudieron frenéticamente, siendo muchísimos los que se adelantaron al banco azul para estrechar la mano al Ministro. La cuestión quedaba reducida a que el Gobierno había conferido un Mando al General Hidalgo, sin que ello fuera imprudencia o provocación, puesto que los Artilleros no tenían motivo racional para no obedecer. Y habiendo obrado así el Gobierno, se encontraban frente a una insubordinación colectiva. Una vez más la semilla del odio estaba sembrada.

En la noche del 7 de febrero de 1873, firmó D. Amadeo el decreto por el que disolvía el Cuerpo de Artillería y lo reorganizaba en dos agrupaciones: La primera Facultativa (los procedentes del Real Colegio) y tendría a su cargo la Dirección y Servicios de Fabricas, Maestranzas, Real Colegio, etc. Y una segunda Practica, compuesta por los Regimientos y Secciones armadas, cuyo mando y plantillas se encomendaba a Jefes y Oficiales que no procedieran del Real Colegio, la llamada escala Practica.

El Real Decreto viene acompañado de otra serie de disposiciones, algunas de carácter interno:

- Se advierte al Capitán General de Cataluña que bajo ningún concepto el General Hidalgo de Quintana tenga bajo su mando Unidades de Artillería.
- Contentar a los Suboficiales tras las promesas que se les habían hecho.
- Que los Capitanes de las Compañías de los Regimientos, y tengan solicitada la separación del servicio, hagan entrega de ellas a los Sargentos 1º de las mismas.
- Se pondrá en posesión del empleo de Teniente, al Sargento 1º de cada Compañía y el de Alférez a los Sargentos segundos.

Y comentando a renglón siguiente: “ El Gobierno se ha visto en la dura necesidad de proceder de la manera que lo hace, para sostener el principio de autoridad, ante la actitud tomada por los Jefes y Oficiales de Artillería, desea al mismo tiempo cuide V.E. que no se mortifique la dignidad de aquellos a cuyo fin procederá con el tacto y prudencia que le sugiere su celo."

Por otra parte el Ministro Fernández de Cordova, mantiene una reunión en el plano distendido y afable con los Sargentos, explicándoles el prometedor porvenir que les esperaba, a la vez que les aleccionaba a obedecer a sus Jefes, solo si éstos actuaban con el respaldo del Gobierno. Cordova había conseguido su viejo propósito de dividir el Cuerpo en dos ramas, colmando sus aspiraciones personales a cambio de la ruina del Cuerpo y de sus compañeros.

La entrega de Mandos, como era de esperar, se realiza sin el menor altercado y sin incidente alguno, producto de la caballerosidad propia del artillero.

Es digno resaltar varios hechos:

- Al cerrarse la Academia como consecuencia del Real Decreto, y la consecuente baja de sus alumnos, no se duda en continuar la impartición de las clases en una Academia particular ubicada en un piso en la ciudad de Segovia.
- Como consecuencia de las licencias, muchos miembros del Cuerpo de Artillería pasaron penurias económicas. A tal efecto se creó un Fondo de Socorro por parte de la Junta, gracias al cual muchos Jefes y Oficiales que no disponían de otros ingresos que sus sueldos, pudieron hacer frente a esta situación. El Coronel Reyna, a la sazón presidente de la Junta, resume ésta acción con la siguiente frase: “...desde aquel instante, sacrificando mis ideas en aras del compañerismo, sólo pensé en los deberes que me imponía el espíritu del Cuerpo, la unión del mismo en tan criticas circunstancias más necesarias que nunca y la confianza de que era objeto.”

Pero la situación política no iba a permitir que durara mucho tiempo esta situación, había que buscar una solución a este difícil asunto. El Presidente de la República, D. Emilio Castelar, en un discurso pronunciado el 8 de septiembre dijo: “...se necesita que tengamos grandes Cuerpos Facultativos, grandes Cuerpos de Ingenieros militares, se necesitan grandes Cuerpos de Artillería. Es necesario, indispensable, que la ciencia venza al instinto, que la superioridad se imponga a la superstición, es necesario que la Artillería moderna, que combatió admirablemente en la Guerra Civil, combata ahora también.” Castelar quería a toda costa que se reingresara en el Cuerpo a los Oficiales que en su momento pidieron la licencia. Para lograrlo siguió los siguientes pasos:

- Vuelve a crear la Dirección General del Cuerpo.
- Reorganiza el Cuerpo por Decreto de 21 de septiembre, quedando como estaba con anterioridad al 7 de febrero.

En definitiva la actitud de los artilleros no era en el fondo sino una grandiosa y enérgica protesta contra las sublevaciones militares y contra el escándalo de alzarse con ellas las altas categorías del Ejercito.

El Cuerpo de Artillería había contraído una gran deuda moral con D. Emilio Castelar. El 6 de julio de 1908 se inaugura una obra en honor de Castelar de Mariano Benlliure, ubicada entre la Castellana y la calle General Martínez Campos. Entre otros detalles aparece en el monumento un artillero en el asiento del escudo de una pieza de artillería, en recuerdo de un hombre justo y bueno. El monumento fue erigido por suscripción nacional a iniciativa y agradecimiento del Cuerpo de Artillería.

En la etapa que sigue el Cuerpo de Artillería se dedica al trabajo profesional, táctico y científico. Pero transcurrirían 50 años y sería de nuevo víctima de la sinrazón. Vuelve a resurgir de las cenizas el tema de la “escala cerrada” y los ascensos por antigüedad.


Extracto conferencia Bicentenario RAAA 73.

3ª disolucion del Cuerpo de Artilleria

Llega al poder Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña y acaba con el sistema liberal democrático, de partidos políticos, parlamentario y bicameral. Nadie se había opuesto, ni en el Ejército ni fuera de él.

Al poco de su llegada, ya tiene el primer “roce” con el Cuerpo de Artillería. En un banquete celebrado el 3 de diciembre de 1923, dijo a los artilleros allí presentes que la escala cerrada era un inconveniente para que los artilleros alcanzasen los puestos más altos del Ejercito. A este comentario se unía el proyecto de regulación de ascensos. Para rematar, corre la voz que el Dictador pretende entregar las Baterías de Costa a la Armada. Bonito panorama para celebrar la Patrona.

El General Correa, Jefe de la Sección de Artillería, hace un llamamiento a la calma y en un comunicado a los Comandantes Generales del Arma les dice que son asuntos que necesitan tiempo y estudio y sería interesante no pronunciarse por el momento. Los artilleros se ponen a la defensiva y esperan en breve la primera coz de la “mula”, apodo por el que era conocido por los artilleros Primo de Rivera.

1924 y 1925 transcurren con normalidad, al no aflorar ningún asunto espinoso al exterior. Pero 1926 empezaría fatídicamente para el Cuerpo.

Con buena fe y voluntad, el General Correa, coincidiendo con la vuelta victoriosa de Primo de Rivera de Marruecos y con el deseo de ganar para el Cuerpo la voluntad del General, propone al Cuerpo el nombramiento de Coronel Honorario al Dictador. El General Correa estaba personalmente interesado, ya que en breve o ascendía o pasaba al retiro. Los artilleros ponen de manifiesto la no aceptación de la idea del General.

Al poco llegó la primera coz. Primo de Rivera, al dejar colgado en el armario el uniforme de Coronel de Artillería, prohibe al Cuerpo cualquier homenaje particular al Capitán Ruiz de Alda, que llegaba triunfante de su travesía del Atlántico Sur.

El General Correa avergonzado por lo hecho y sucedido, solicitó el retiro al Ministro de la Guerra, Duque de Tetuan, quien en lugar de admitirla, lo comisiona a Marruecos a inspeccionar las tropas allí destacadas. Mal momento para marcharse, cuando todos los ojos están pendientes de la actitud del General, ya que en él esta depositada toda la confianza de sus compañeros como cabeza visible del Cuerpo.

Concurren en éste hecho dos asuntos más:

- La posible división del Cuerpo en las dos ramas técnica y táctica (origen de la 2ª disolución).
- El Decreto de 9 de junio de 1926, prohibiendo la permuta del ascenso por méritos de guerra por la Cristina.

Este ultimo hecho impacta en el Cuerpo, ya que desde 1891 todas las promociones formalizaban su renuncia al ascenso por méritos de guerra, siguiendo el tradicional ascenso por antigüedad. Esta renuncia se hacia efectiva firmando en el álbum, cuya primera pagina decía: “ Los Artilleros que firman en este álbum quieren conservar en el Cuerpo, y transmitir con su ejemplo a los que vengan a formarlo, el tradicional espíritu de honor, unión y compañerismo que recibieron de sus antecesores, con el que alcanzó las glorias y prestigios que goza para bien de la Patria y Honor de sus individuos. Y considerando que la escala cerrada es condición indispensable para el logro de tan altos fines, resuelven mantenerla entre sí, ofreciendo por su honor renunciar (por los medios que la Ley permita) todo ascenso que obtengan en el Cuerpo o en vacante de General a éste asignada y no les corresponda por razón de antigüedad.”

Por éste Decreto se ascendía con carácter retroactivo a 16 artilleros, despojándolos de las correspondientes cruces, fruto de las renuncias. En palabras del Teniente General Serrano de Pablo: “....con esta disposición, Primo de Rivera ha creado un conflicto que indudablemente no existía, innecesario y que no interesa a nadie más que a los Artilleros. La gente de la calle ni lo comprende, ni lo comparte.”

El Cuerpo se moviliza y en todas las guarniciones surgen reuniones, cuyos acuerdos se hacen llegar al Jefe de la Sección. Por el contrario, Primo de Rivera intenta mediante una carta dirigida al General Correa, justificar su Decreto en estos términos: “ Prohibiendo toda discusión publica que quebrante el prestigio, concepto y eficacia de los Cuerpos que han mantenido hasta ahora el criterio de la escala cerrada, guardando, al noble y ofuscado empeño de defenderla, las consideraciones que merecen por sus servicios, ha de mantener el Gobierno íntegramente su resolución y apurar todos los medios de exhortación para hacerla efectiva sin resistencias, por lo mismo que están tan decidido a vencerlas, si desgraciadamente para la Patria se ofrecieran. Fuera del acatamiento completo a la disposición, solo soluciones muy dolorosas para todos se ofrecen y deben desecharlas a toda costa, cuanto antes mejor, para hacer imposible que surjan pugnas y apasionamientos que solo aprovecharían a los enemigos de la Patria y del Rey. Que cuide, la juventud más que nadie, de no dejarse inflamar por los alentadores de pasiones, que acaso ponen en ellas esperanzas de ambición y desordenes que solo aprovecharían a sus apetitos.”

Carta profética y premonitoria, que en nada gusto a los artilleros, viendo en ella definitivamente resuelto y fallado el asunto.

El día 15 de junio, la Junta de Madrid, en representación del Cuerpo, toma el acuerdo de “ escribir una nueva pagina gloriosa en el libro sagrado de las renuncias”, separando del servicio a los 16 ascendidos por el Decreto, haciéndose cargo de las necesidades familiares y personales de los mismos y que de intentar el Gobierno impedirlo, “ el Cuerpo como un solo hombre pediría el retiro también”, procediendo cada uno con arreglo a su espíritu y honor. Al mismo tiempo, Primo de Rivera, advierte que si un solo Artillero pedía el pase a la Reserva, el Gobierno presentaría su dimisión, reservándose el dar un manifiesto al País en el cual expusiese los perjuicios derivados de tal resolución, culpando a quienes con su actitud la originaban.

A instancias de S.M. Alfonso XIII, se reúnen Primo de Rivera, el Duque de Tetuan, el General Correa y el Teniente Coronel Velarde, para tratar de dar solución al conflicto. Por fin se llega a un acuerdo con las siguientes bases:

- Que no se tomen represalias contra los compañeros que entran en el Real Decreto, ni les impongamos vejaciones.
- El General Jefe de la Sección determinara los destinos que deben confiárseles.
- No ascenderá ninguno más en dicho periodo.
- Que el 1 de octubre entrará en vigor un Reglamento de Recompensas, hecho con intervención de nuestra Sección del Arma.

Vuelven las aguas a su cauce, pero por poco tiempo. El 26 de julio, Primo de Rivera publica un Real Decreto por el que se regula los ascensos por elección. Los artilleros habían sido traicionados. El General no había cumplido las bases del acuerdo. Las consultas entre guarniciones comenzaron, subiendo de tono conforme se iba conociendo el Real Decreto.


El 5 de septiembre se publica el Real Decreto de disolución del Cuerpo. Como partes destacables tenemos:

- Declaración del estado de guerra en toda España.
- Suspensión de empleo y sueldo de los Jefes y Oficiales de la escala activa.
- La Academia licenciará a sus alumnos.
- La escala de Reserva custodiará los Estandartes y cuarteles.

El Rey, que estaba de viaje en San Sebastián, no tenia conocimiento de éstos Decretos, salvo por una breve referencia telefónica. Una vez en Madrid, Primo de Rivera intentó obtener del Monarca su beneplácito a todo lo hecho. Aunque le costó, al final lo obtuvo.
Tras la publicación de esta disposición, muchas Unidades de Artillería se acuartelan. Se acuerda el resistir y no entregar los Mandos hasta que fueran obligados a la fuerza. Se repartió armamento a las clases de tropa, que enterados de lo que ocurría demostraron un gran espíritu, para ir donde fuera preciso con sus Jefes y Oficiales, a quienes bajo ningún concepto querían abandonar. También los Oficiales de la Escala de Reserva se ofrecen a correr la misma suerte que sus compañeros de la Activa, no en vano llevaban las mismas bombas en el cuello. El Gobierno publica una nota en la que denunciaba al País la conducta del Cuerpo de Artillería y daba cuenta de las medidas represivas que iba a adoptar.

Con respecto a Cartagena, a las 8 de la mañana del día 8 de septiembre, una compañía del Regimiento de Infantería Sevilla recorrió las calles proclamando el estado de guerra. El Regimiento de Artillería se sometió a la Autoridad militar, quedando los Oficiales arrestados en sus domicilios.

En la Academia el preámbulo del Real Decreto había creado una honda irritación. Se decide unirse al resto de guarniciones, enarbolando el lema “puesto que Segovia era la cuna del Cuerpo, también sería su tumba.” Pero poco duró la resistencia, a la caída de la tarde se entregaba voluntariamente la Academia.

Pero hay que destacar un episodio muy doloroso. Ocurría en el 4º Regimiento de Plaza y Posición en Pamplona. El Regimiento fue acuartelado siendo el Oficial de Guardia de ese día el Teniente Enrique Tordesillas y Cabeltón. Se reúne a todo el Regimiento y se consulta a los Oficiales de la Escala de Reserva, Suboficiales y Clases de Tropa acerca de la actitud que piensan tomar. Salvo unos pocos, el resto decide seguir la suerte del Regimiento. Se redobla la guardia, se cargan peines de ametralladora, se almacena agua, pero en ningún momento se movilizan los Schneider de 155. A las cinco de la tarde aparece el Gobernador Militar, General Bermúdez de Castro. Reúne a todos los Jefes y Oficiales comunicándoles que debían proceder a deponer su actitud y que de no hacerlo procedería de forma violenta. El Coronel le responde que no abandonaran la Ciudadela. Pero el General ya había dado sus ordenes. Si no salía antes de las seis de la tarde, fuerzas del Regimiento de Infantería Constitución asaltarían el cuartel. Y así fue, los Artilleros de la Guardia son los primeros en dar la voz de alarma. Suenan los primeros disparos y el Teniente Tordesillas sale a repeler la agresión. El General Bermúdez de Castro abandona la reunión y sale a la Plaza. Es demasiado tarde, habían caído el Teniente Tordesillas y el Corneta Gregorio Alonso y heridos el Sargento Arralaz y otro Artillero. Todos los Oficiales fueron arrestados y la tropa licenciada.

Cuentan que sin haber orden alguna y como consecuencia de los acontecimientos de Pamplona, se retiraron de los Regimientos de Artillería las fotografías de Primo de Rivera y Alfonso XIII, sustituyéndolas por la del Teniente Tordesillas.

Se intentó resolver un problema exclusivamente artillero y de mantener la palabra dada en el cumplimiento de un compromiso. A nadie se le quitaba nada. Una vez más el Cuerpo de Artillería perdía el pulso, siendo castigado y humillado, favoreciendo la desunión.

A continuación vinieron los juicios sumarísimos y los consejos de guerra. Resaltaremos a modo de ejemplo los ocurridos en Segovia, donde fueron condenados a pena de muerte el Coronel Marchessi (conmutada posteriormente a perpetua), Tenientes Coroneles Sánchez Gutiérrez y López Pinto así como los comandantes Ortiz de Landazuri y Rojas Feigespan a cadena perpetua, y así todos los integrantes de la Academia.

Por Decreto de 17 de noviembre de 1926 se dictaban una serie de normas para el reingreso de los Artilleros al Servicio activo. Mal empezaba cuando en su primer articulo se les exigía un juramento al Gobierno bastante difícil de aceptar. Muchos optaron por el reingreso y no pocos se negaron a solicitarlo.

Para mas humillación, publica los Decretos de 17 de noviembre y 3 de diciembre de 1926 en el que reorganiza la Artillería y disuelve:

- 6 Regimientos
- Parques de Artillería
- Grupo de Instrucción
- Maestranzas de Barcelona, Sevilla y Madrid
- Deposito de sementales de Hospitalet

Acaban así los sucesos de ésta 3ª disolución. Sin embargo las consecuencias siguieron con publicaciones de disposiciones dañinas para el Cuerpo.


Extracto conferencia Bicentenario RAAA 73.

4ª Disolucion del Cuerpo de Artilleria

Las heridas no estaban cerradas y a ello ayudó una serie de circunstancias:

- La amenaza del Real Decreto de 30 de diciembre de 1926 en el que el Ministro con un simple expediente administrativo podía separar del Ejercito a cualquier Jefe u Oficial.
- La asignación de determinados destinos, en los que el “amiguismo” había intervenido.
- El nuevo profesorado de la Academia de Artillería, demasiado leal al Régimen.
- Prohibición al Fondo de Socorro de continuar sus labores de ayuda.

Con todo esto el Cuerpo de Artillería se había convertido en el caldo de cultivo para recibir sugerencias en contra del Régimen, constituyendo uno de los mejores agentes de la revolución. De hecho en los Cuartos de Banderas la propaganda hacia su obra.

Son años de pura conspiración. Los conspiradores pensaron que la ciudad de Valencia sería el lugar ideal para empezar la revolución, que continuaría en las ciudades de Ciudad Real, Murcia y Cartagena. Se prepara para el 29 de enero de 1929 y el fin es salvar a España de las manos de Primo de Rivera.

El Capitán General no quiere encabezar la sublevación, pero si ve con buenos ojos el secundarla. Estaban comprometidos políticos como Sánchez Guerra y sus respectivos partidos y los Capitanes Montesinos y Pérez Salas del 5º y 6º Ligero.

Pero Sánchez Guerra no puede llegar a tiempo a Valencia, con lo que Castro Girona se echa atrás. Los comprometidos no quieren claudicar y se decide que Pérez Salas salga con las piezas del 6º Ligero. Al mismo tiempo se tienen noticias que el Regimiento de Ciudad Real se ha sublevado. Cuando llega Sánchez Guerra a Valencia intenta convencer a Castro Girona, cosa que no consigue. Al conocer la actitud del Capitán General, muchos Oficiales van abandonando. El 5º Ligero no se subleva y Pérez Salas amenaza con ir al 6º Ligero en Paterna y sacar las piezas. Al final Sánchez Guerra abandona la empresa y les dice: "Esto no quita para seguir con ustedes, he perdido y voy a pagar mi deuda". El levantamiento había fracasado en Valencia.

Al mismo tiempo en Cartagena se indagaba el estado de animo del Regimiento de Artillería. Se puede contar con los Tenientes, Sargentos y Tropa incluso con Oficiales de Artillería destinados en la Base Aérea de Los Alcázares, en cambio no se tenia el apoyo de Capitanes y Jefes. Quedan comprometidas las siguientes Unidades:

- Regimiento de Artillería
- Infantería de Marina
- Dotación del crucero Príncipe Alfonso
- Personal civil

Y quedan leales:

- Regimiento de Infantería
- Guardia Civil
- Resto de la Flota

Se decide esperar hasta que Murcia se subleve. Murcia por su parte espera los acontecimientos en Valencia, que como sabemos había fracasado.

Mientras tanto el 1º Ligero de Ciudad Real se subleva, estando a la cabeza de la misma el General Aguilera. Su misión era ocupar la ciudad siguiendo los pasos siguientes:

- La 1ª Batería, Capitán Marcide, ocuparía el Cuartel de la Guardia Civil.
- La 2ª, Capitán Zamarro, ocuparía el Cuartelillo de la Guardia Civil.
- La PLM, Capitán Barra, ocuparía la estación y el Capitán Soriano el Gobierno Civil.
- El Capitán Herrero con las Baterías en cuadro ocuparía el Ayuntamiento.
- El Capitán Pomares defiende las salidas de la población.
- El Capitán Pacheco y Teniente Moltó se ocuparían de la defensa del Regimiento.
- El Comandante Goicoechea llevaría al Teniente Coronel de la Guardia Civil al regimiento.
- El Coronel del regimiento ocuparía el Gobierno Militar.

Se ocuparon sin novedad el Cuartel de la Guardia Civil y el Cuartelillo, así como el resto de objetivos asignados. Para evitar una humillación a la Guardia Civil, se acordó que se custodiasen sus armas en el mismo Cuartel por dos Oficiales de Artillería y dos de la Benemérita. Fue un acto de caballerosidad.

Se había tomado contacto con otras ciudades comprometidas (Valencia, Murcia y Cartagena) y en ellas reinaba la más absoluta tranquilidad. Mal iban las cosas, sobre todo porque la mayoría de las piezas se encontraban en reparación o revisión en la Maestranza, además solo se disponían de 64 proyectiles para las mismas y para colmo no había munición de guerra para los fusiles (tuvieron que salir con munición de fogueo). Así no podían salir bien las cosas. Viendo éste panorama y la tranquilidad en las demás ciudades comprometidas, el Coronel decide deponer su actitud llamando al General diciéndole: “ A sus ordenes mi General, el Regimiento esta a sus ordenes”. Se le ordenó que entregara el Mando al Oficial más antiguo de Infantería. Todos los Oficiales fueron arrestados e incomunicados en celdas individuales, en espera de los correspondientes Consejos de Guerra.

Primo de Rivera encontró otra oportunidad para mortificar a los Artilleros, llegando a decir incluso: “ El Gobierno está seguro de que no son ni los soldados ni las Clases de Tropa de segunda categoría, sino algunos Jefes y Oficiales que ciegos y despechados por cuestiones internas del Cuerpo y de Escalas, llevan a sus subordinados por soberbia a actos como éste que solo pueden conducirles al deshonor propio y a lagrimas y estragos”.

Por Real Decreto de 19 de febrero de 1929 disuelve por cuarta vez el Cuerpo de Artillería, en su preámbulo entre otras cosas dice: “... la sociedad española desasosegada, inquieta y temerosa ante la actitud de un fuerte núcleo de Jefes y Oficiales, que obligados a ser sostén de la paz y tranquilidad publica, la vienen turbando y constituyen vivero propicio al cultivo de todas las rebeldías”. En su articulo 1º considera a los Jefes y Oficiales provisionalmente paisanos, sin derecho a haber ni uso de uniforme.

Marca también el procedimiento para el reingreso. Había que prestar juramento de fidelidad y obediencia inquebrantable y sin reserva, por su Fe y por su Honor, a la Patria, representada por la Bandera, al Rey y al Gobierno constituido y de un modo concreto y categórico al actual.

Pero no acababa aquí el calvario del Cuerpo, por Real Decreto de 27 de febrero de 1929 y como consecuencia de los frecuentes actos de indisciplina registrados en los tres últimos cursos en la Academia de Artillería, decide Primo de Rivera dar de baja a la totalidad de Alumnos y Alféreces Alumnos de la misma. Todos quedaron en la situación de separados del Servicio.

Así mismo por Real Decreto de 20 de junio de 1929 y “ para completa satisfacción de la justicia y sirviendo de saludable ejemplaridad”, disuelve el 1º Regimiento Ligero de Artillería, quedando el estandarte enlutado y con una inscripción expresiva de que la rebeldía del Cuerpo fue el motivo de la disolución, depositándolo en el Museo del Ejercito. Toda una humillación.

Se reorganiza el Cuerpo con fecha 21 de junio de 1929 con el pretexto de una transformación orgánica. Las plantillas vuelven a reducirse y en cuanto a Unidades, queda de la siguiente forma:

- 8 Regimientos Ligeros
- 8 Regimientos a Pie
- 1 regimiento a caballo
- 3 Regimientos de montaña
- 3 Regimientos de Costa
- 4 Regimientos mixtos
- 1 Grupo de Información
- 8 Parques de armamento y reserva

Con respecto a los sucesos de Ciudad Real salen hacia Pamplona el 30 de diciembre de 1929 a cumplir sus respectivas condenas un total de 33 Jefes y Oficiales.

Por Real Decreto Ley de 5 de febrero de 1930, el nuevo Gobierno de Berenguer, concede un indulto con motivo del primer aniversario de la muerte de la Reina Madre. En su articulo 5, concede el reingreso en la Escala Activa a los Jefes y Oficiales del Arma de Artillería procedentes de la misma, que hayan sido separados del Servicio por acuerdo gubernativo.

Se concede igualmente el reingreso en la Academia de Artillería a todos los Alumnos y Alféreces Alumnos que fueron baja en la misma, exceptuándose aquellos que lo hubieran sido por causa de falta moral o por perdida de curso.

El 15 de febrero de 1930 se publica una disposición dejando en suspenso los ascensos por elección.

A modo de conclusión, voy a entresacar unos párrafos de un manifiesto que el General Rexach dirige a los Artilleros el 10 de diciembre de 1929 comentando lo ocurrido en el Cuerpo, para que cada cual saque sus propias conclusiones:

“ Se nos ha obligado a faltar a una palabra de honor; podemos ya impunemente faltar a todos los juramentos”. He aquí el primero y mas extendido de los sofismas artilleros, móvil de tantas conductas y cepo en el que han quedado atrapadas tantas voluntades, para que este sofisma se haya mantenido en pie, ha sido preciso el desconocimiento previo en el que han vivido y viven la mayoría de Oficiales de Artillería, respecto a cual es el contenido de nuestro compromiso, desconocimiento que nadie hemos cuidado de subsanar, y es seguro que se hubieran evitado muchos incidentes desagradables con haberse hecho publico el siguiente texto:

“Los Artilleros que firman en éste álbum quieren conservar en el Cuerpo y transmitir con su ejemplo a los que vengan a formarlo, el tradicional espíritu de Honor, unión y compañerismo que recibieron de sus antecesores, con el que alcanzó las glorias y prestigios de que goza, para bien de la Patria y honra de sus individuos.

Y considerando que la escala cerrada es condición indispensable para el logro de tan altos fines, resuelven mantenerla entre sí, ofreciendo por su Honor renuncia (por los medios que la Ley permita) a todo ascenso que obtengan en el Cuerpo, o en vacante de General a este asignada que no le corresponda por rigurosa antigüedad.”



De la lectura de éste texto se deduce sin genero de dudas, que nos obligamos a renunciar a los ascensos que nos dieran fuera del turno de antigüedad, por los medios que las Leyes consintieran. Y ¿desde cuando han sido medios legales la insubordinación, la protesta airada y la violencia?. Nadie puede negar que los compañeros que fueron sostenidos en sus ascensos por el Real Decreto origen de todo el pleito, cumplieron lealtísimamente sus compromisos, pues renunciaron a sus empleos, no una, sino dos veces y aun se prestaron a pedir su pase a la reserva; si estas resoluciones suyas no fueron admitidas por el Gobierno ¿qué mas les podíamos pedir? ¿Es que queríamos que se suicidaran?. Y en cuanto a los demás, los que formábamos la mayoría, los que no habíamos sido ascendidos, fuera del turno de antigüedad, ¿qué nos tocaba hacer?. Pues sencillamente agradecer de todo corazón a nuestros compañeros ascendidos, la buenísima voluntad con que se prestaron al cumplimiento de su deuda de honor y, en todo caso, acudir respetuosamente al Poder publico, con la exposición de nuestros deseos ejercitando el derecho de suplica. Esta actitud correcta y respetuosa, hubiera seguramente encontrado en las esferas oficiales una justa correspondencia; claro es, que a condición de que no se hubiera dado el lamentable espectáculo, que ya desde entonces se inició, de los corrillos en sitios públicos, en los que se dio muestras de una incontinencia verbal, tan improcedente como inoportuna.

Si, pues, nuestro compromiso no tenia más alcance del señalado, ¿cómo se explica que hay por ahí tantas conciencias conturbadas por el escrúpulo de haber faltado a una palabra de Honor?. No más explicación admisible que el desconocimiento con que se ha planteado este conflicto entre ideales imaginarios y los deberes permanentes de la disciplina. Miremos las cosas como son y no como quisiéramos que fueran, vayan recobrando la perdida serenidad, tantos espíritus angustiados, y vean que si hemos pecado ha sido por exceso, no por defecto, pues claro está que en el pensamiento y en la voluntad de los que encabezamos el álbum de firmas, estaba el propósito de que solo medios legales habían de emplearse para sostenerlo. Y solo así se explica que el Poder publico que conocía nuestro compromiso, diera en otro tiempo formulas legales para su cumplimiento, pero no puede admitirse la hipótesis de que accediera a tales concesiones, si hubiera sospechado que nuestra firma encerraba gérmenes de rebeldía.

Pero aun suponiendo que fuera verdad que se nos había obligado a faltar a nuestra palabra de Honor ¿podría esto justificar que voluntariamente faltáramos nosotros a juramentos, anteriores a aquellos prestados en ocasión solemne?. Nadie puede sostener en serio semejante dislate, porque la condición precisa para que haya culpa, es la voluntad en el acto delictivo, y esta condición que pudo faltar en el primer caso, ya que se supone se nos forzó a aquella falta, se llenó plenamente en el segundo.

Además, ¿hemos cumplido los fundamentos o premisas en que basábamos aquel compromiso?. No, esa premisa dice: “Queriendo conservar con su ejemplo, el tradicional espíritu de Honor, unión y compañerismo que tanta gloria y prestigio a dado al Cuerpo, en bien de la Patria y honra de sus individuos, firmamos.......”

Es lógico que hayamos puesto tanto empeño en sostener lo que era nada más que un medio, y en cambio olvidemos lo que era finalidad única?

Es pues preciso cumplir íntegramente el compromiso, y ya que en la segunda parte hemos llegado al limite y le hemos rebasado, dediquemos ahora nuestros esfuerzos a restañar nuestras heridas, a reintegrar nuestro espíritu de unión y compañerismo; pues así, a más de conseguir el bienestar deseado, nos quedara la satisfacción de decir: “ Jamas hemos faltado a las promesas contraidas”. Unámonos, pues olvidemos todo y atengamos en principio, el espíritu que caracteriza este escrito y premisa”.

Extracto conferencia Bicentenario RAAA 73.

Morir por 1500 Euros




@Julia Pérez / Ana Victoria Suárez - 08/12/2007

“Como a conejos. Los mataron como a conejos y sin oportunidad de defenderse. Eran unos niños”. Es la frase más común que se oye en los aledaños de los agentes enviados a Francia para investigar a la banda terrorista ETA. Tres balas, dos vidas. Las de Raúl Centeno y Fernando Trapero, 24 y 23 años, asesinados a quemarropa y a sangre fría en un atentado ocurrido en Francia el 1 de diciembre. Dos guardias civiles ilusionados por combatir el terrorismo que entregaron su vida por la patria en la que creen. Sólo así se concibe este sacrificio porque, si es por el sueldo, no hubieran llegado ni a la frontera. Ganaban poco más de 1.500 euros al mes. El poco más son 28,22 euros al día como dietas para alimentarse, dinero que tenían que adelantar y que se cobra un par de meses más tarde. La Guardia Civil no es RTVE, ni el Congreso.
Centeno y Trapero eran hijos del cuerpo, habían mamado el espíritu de la guardia civil desde niños. Raúl se preparó a conciencia para su vocación: cinturón negro de judo, boxeo, surf, motos… Era más experimentado que su compañero y había sido propuesto para una condecoración. Fernando –otro deportista, entrenado en motociclismo y portero de fútbol de afición- también poseía una felicitación en su hoja de servicios. El jueves regresó dentro de un féretro al lugar donde se formó, el Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada de Valdemoro (Madrid), el nido de los polillas, los hijos del cuerpo criados en esta institución bajo el lema Traditio, Honor, Fraternitas. “Adiós, polilla, adiós”, fue la canción centenaria con la que le despidieron sus compañeros tras el emotivo funeral de Estado. Sus biografías están descritas en Internet por sus compañeros del Grupo de Apoyo Operativo, a modo de agradecimiento.

Más de doscientos agentes secretos entregan lo mejor de sí mismos en Francia, el santuario de la banda. Donde la banda duerme, planea sus masacres y hasta invierte en inmuebles y empresas. Ponen escuchas, entran en las casas, hacen esperas muchas veces infructuosas y siguen a los terroristas para localizar sus madrigueras, sus pisos-franco. Luego viene la investigación de todos aquellos que se relacionan con sus objetivos… Así hasta lograr las exitosas detenciones relatadas en los informativos: “La policía francesa ha detenido a un miembro de ETA durante un control de carreteras”, es una de las informaciones que suelen difundir los medios de comunicación y que esconde horas y horas de investigación, de trabajo conjunto entre policías españoles y franceses.

Sus compañeros están destrozados “Es un trabajo vocacional. No se paga con dinero: las esperas, las horas de vigilancia, alejado de tu familia, sin poder hablar con nadie… Es muy complicado, muchas veces acabas en nada, pero también te da satisfacciones cuando detienes a alguien”, relata un ex agente.

Los que están ahora trabajando en suelo francés se niegan a hablar con la prensa. Han redoblado su seguridad, los guardias ya no van a pares como es tradición, sino en grupo. Han alterado también sus rutinas, sus relevos… Y están destrozados por el asesinado a sangre fría de dos compañeros, un atentando ni esperado ni prevenido: hacía treinta y un años que ETA no se atrevía a atacar a los policías españoles en Francia. “Les ha pillado a contrapelo, no acaban de entenderlo, no se lo esperaban”, son las frases que se recopilan entre quienes han hablado con ellos.

Van y vienen de Madrid, donde están las jefaturas antiterroristas de policía y guardia civil. En Francia trabajan en operaciones concretas con los policías franceses, en alguna de las cuatro comisarías conjuntas. La colaboración francesa en el siglo XXI no tiene nada que ver con la tragedia de la década de los años 80 y principios de los 90, cuando los terroristas eran considerados refugiados políticos y España era su coto de caza. Entonces los policías descubiertos allí investigando eran soltados en la frontera después de intensas gestiones diplomáticas. Y hasta se dio el caso de una protesta diplomática porque la policía española había osado poner micrófonos en una playa para grabar una reunión de la cúpula de ETA. En esa época se dio el gran golpe contra la banda, que inició su declive con el descubrimiento en 1986 de un zulo en la empresa Sokoa (un transmisor colocado por la guardia civil en un lanza-misil que habían comprado los etarras a un traficante permitió localizar el mayor material de la organización terrorista, desde su contabilidad, hasta sus extorsiones, sus armas…).

Lágrimas por un policía español De la desconfianza inicial y la colaboración a regañadientes, a la caída de la cúpula etarra en Bidart (1992) y la instalación de comisarías conjuntas a partir de 2002. Desde entonces se han ido entretejiendo las relaciones personales entre policías franceses y españoles, hasta el punto de que los galos acompañaron a la familia de Trapero en su agonía en un hospital de Bayona, donde ingresó el día del atentado en estado de muerte cerebral. Y lloraron con sus compañeros españoles cuando al joven se le paró el corazón el miércoles 5 de diciembre.

La misión de los dos guardias asesinados era colocar los micrófonos, las cámaras de vigilancia y los aparatos de rastreo. Unas tareas técnicas para las que se consideró que no necesitaban pistola. La mayoría de los agentes destinados allí no la llevan, como tampoco los franceses que vienen a España: sólo se autorizan en el caso de una operación conjunta y limitada dirigida por un juez. Los sindicatos policiales han pedido que se revisen estos protocolos al entender que se precisan para la autodefensa y que ellos son igual de responsables en España que en Francia para portar las armas.

Centeno y Trapero pertenecían a a la Unidad Central Especial (UCE-1), del Servicio de Información de la Benemérita, encargada de la lucha contra ETA. Ambos habían pasado exámenes muy rigurosos para entrar en ese cuerpo de élite y acababan de llegar a Francia cuando fueron asesinados a bocajarro. “Llevaban allí tres días”, sostienen en fuentes policiales.
Buscaban a ‘Txeroki’, el que rompió la tregua
Fueron ejecutados justo después de instalar unas cámaras de vigilancia para una gran operación franco-española en la que se pretendía dar caza al nuevo líder de los comandos militares, a Garikoitz Aspiazu, Txeroki o Arrano (águila). El terrorista surgido de la kale borroka, educado en una ikastola de la izquierda radical de Bilbao y considerado como el autor de la ruptura de la tregua ofrecida por Josu Ternera a José Luis Rodríguez Zapatero. Fue el ejecutor material del asesinato, en 2001, del juez José María Lidón en Algorta (Vizcaya).

La operación era compleja y muy arriesgada: Txeroki es un adicto a la electrónica y la criptografía –la comunicación segura a través de código de encriptación- y ha copiado de Al Qaeda la idea de crear comandos autosuficientes, como si fueran redes independientes, que sólo dependen de sus instrucciones.

Nada más colocar las cámaras de vigilancia, Centeno y Trapero entraron en una cafetería de Capbreton, una pequeña localidad costera francesa. Tres terroristas los vieron en la cafetería… y los asesinaron cuando regresaban a su coche. Dos de ellos han sido detenidos y no se descarta que el tercero sea el propio Txeroki. Tres balas disparadas a quemarropa acabaron con las vidas de dos jóvenes, hijos de guardias civiles, que soñaron con acabar con la pesadilla del totalitarismo etarra y fueron cazados “como a conejos”.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Privilegios y exenciones del Cuerpo de Artilleria

Desde el mismo nacimiento de la Artillería, ha existido una rivalidad entre el Cuerpo de Artillería y el resto de las Armas y Cuerpos del Ejercito y muy particularmente con la Infantería. Esta rivalidad nació como consecuencia de unos malentendidos privilegios y exenciones, entre otras cosas, para con el Cuerpo de Artillería.

Antes de explicar estos privilegios, trataremos de definir en el ámbito que nos ocupa los conceptos de privilegio y exención.

Entendemos por exención, cuando eximimos de algún cargo u obligación, permutándolo por otro propio del Cuerpo, siendo al fin y al cabo una modificación en el Servicio, personalizándolos para cada Arma o Cuerpo. El privilegio es una dispensa o gracia, no ofensivo respecto del Arma que no los goza.

Una vez definidos los conceptos, veamos cuales fueron los motivos de estas desavenencias.

1. La Infantería y la Caballería hacen Servicios de Plaza, y la Artillería no.

Se tomó como una exención, ya que mientras la Infantería y la Caballería guarnecen los puestos de una Plaza, la Artillería, en sus Maestranzas y Fabricas, construía, almacenaba, guardaba y cargaba con la responsabilidad de todas las armas y efectos que sirven para las tres: elabora la pólvora que consumían, fundían municiones y se dedicaban a una instrucción más vasta que la que es necesaria para el soldado de otras Armas. Por aquellos tiempos al infante le bastaba saber cuidar su fusil, manejarlo con acierto, marchar con compás y aprender las obligaciones del centinela. El artillero debía aprender todo esto y, además, dirigir un cañón, cargarlo con mas o menos cantidad de pólvora, apuntarlo y conocer el uso de una multitud de juegos de armas diferentes que son necesarios para el manejo de una boca de fuego. Si los artilleros no lo hicieran, tendría que hacerlo la Infantería, con lo que la fuerza de un Batallón, que en principio sobraba para cubrir los puestos de una Plaza, no seria suficiente, dando lugar a que entraran dos Batallones. Con este objeto, Felipe II dictó en 1577 que no se les obligase a hacer velas en las costas. Fernando VI mandó en 1750, 1751 y 1752 que no hiciesen Servicios de Plaza, Carlos IV lo confirmó en la Ordenanza de 1802 y Fernando VII en 1827.

2. Los Artilleros han de tener lo menos cinco pies y dos pulgadas de estatura y los soldados de infantería cinco pies.

Esta cualidad no puede estar encuadrada ni en privilegios ni en exenciones, ya que es una necesidad. Un soldado de corta estatura no podía en aquella época (y en algunos casos actualmente) introducir por la boca del mortero de plancha un bolaño. Lógicamente tampoco cargar, alimentar y apuntar un cañón de 24 libras en cureña de sitio. Podríamos enumerar un sinfín de Servicios en los que cierta altura es importante. Sirva como ejemplo que en los Ejércitos Británico y Francés del siglo XIX se exigía también a los artilleros una altura por encima del resto de los soldados. Como decía el insigne artillero Ramón de Salas “no puede servir para llegar a un tejado alto una escalera pequeña”.

3. Un tren de Artillería no puede ser registrado por los dependientes de rentas, sino en las Maestranzas o Parques y la Infantería puede serlo en los caminos o Puertas de las Plazas.

Ya fue ordenado por Carlos IV en Real Orden de 25 de mayo de 1803. Esta muy clara esta exención. Esta motivada por la calidad del Arma, en la conservación de los Reales interés y en la seguridad de las personas. Imagínense un tren de Artillería con municiones, pólvora, etc. inspeccionado por personal no cualificado, podía inferir un deterioro a la carga. También el peligro que conlleva inspeccionarlo en cualquier sitio, caso de ocurrir un accidente sería de dimensiones trágicas. Las demás Armas no estaban en este caso, ya que registrar una mochila o equipo no entrañaba ningún peligro y no se necesita especialización ni tiempo en hacerlo.

4. Yendo un tren de Artillería escoltado por tropa de otras Armas, el Oficial de Artillería y en su defecto el conductor u Oficial de tren, tiene la facultad de determinar la hora de la marcha, el orden que se ha de seguir, los altos que han de hacerse, etc. y el Oficial de otra Arma, aunque sea de empleo superior o más antiguo, no puede providenciar en aquello.

Viene estipulado en la Ordenanza de Artillería de 1802, articulo 64, reglamento 6º. El Oficial de Artillería sabe las fuerzas de su ganado y la resistencia de sus carruajes así como la calidad de los efectos que transporta y, por tanto, las precauciones que son necesarias para conservarlos. No se trata de ningún privilegio, sino de una obligación al conocer el material que se transporta.

5. Los Artilleros llevan todos sable, y los de Infantería, solo los Granaderos y Cazadores.

Se trataba de una exigencia de las funciones del Artillero en su pieza. Para poder servir con eficacia su pieza, el artillero dejaba su fusil, si lo llevaba, y como es lógico, no puede quedar indefenso en la pieza cuando la distancia con el enemigo podía ser de 1000 metros escasos. Ya en la antigüedad se le dotaba de un botafuego con una cuchilla en la punta, de esta manera les servía para dar fuego a la pieza y a la vez defenderse como si fuera una pica.


6. En Artillería, un Cabo y cuatro Artilleros forman Cuerpo, y en la Infantería y Caballería es necesario para formarlo tres Compañías.

Lo estipulaba la Ordenanza de Artillería de 1802 en su articulo 4º del reglamento 3º. Se trata de la misma organización del Ejercito. El Arma de Artillería por aquella época era un solo Cuerpo mandado por un Coronel General. Se le llamaba, por tanto, Cuerpo de Artillería. Mientras que la Infantería se componía de varios Cuerpos y mandados por distintos Coroneles y antigüedad. De esta manera para formar Cuerpo (Regimiento) se necesitaba en Infantería tres Compañías. Sería ilógico que un Regimiento de Infantería con cuatro soldados y un Cabo formase antes que otro que tuviera tres Compañías, en Artillería no ocurría por lo explicado anteriormente, solo existía un Regimiento dividido en Secciones del Arma.

7. La Artillería tiene el titulo de Real, y la Infantería y la Caballería, que no sean de la Guardia Real, no.

En los primeros tiempos, la Infantería y la Caballería no pertenecían al Rey (o al menos toda). Pertenecían a los Grandes Señores. En cambio la Artillería, si pertenecía a los Reyes. Su razón, entre otras cosas, era el gran gasto que acarreaba poseer bocas de fuego, pólvoras y personal que las manejara. Y una vez más ¿perjudicaba a alguien ésta denominación?.

8. Los ayudantes de Artillería, en tiempo de paz, reciben el Santo y Orden directamente de los Gobernadores, y los de Infantería de los Sargentos Mayores de las Plazas.

Nuevamente viene reflejado en la Ordenanza de 1802, en su reglamento 3º y 6º. Se fundamenta en que al ser Cuerpo Real recibe al igual que los otros Cuerpos Reales las ordenes de los Gobernadores. Si no fuera así, se rebajaría el mérito del titulo de Real al no estar obligado a dárselo a los Artilleros.

9. Los Oficiales de Artillería pueden entrar, hacer preguntas y deben ser contestados en las Reales Salitrerías del Reino, y los de las demás Armas, no.

Es una facultad indispensable que resulta de la instrucción que deben de adquirir en el ramo de salitres.

10. Los Artilleros pueden tocar Marcha Granadera y los fusileros no.

El mismo derecho tenían los Granaderos del Ejercito y si lo tenían éstos por su talla y destino más arriesgado que el de los fusileros, es justo que lo tengan los Artilleros, pues tienen la misma talla que los Granaderos y su Servicio era tan arriesgado como el de ellos.

Creo que queda claro que no hubo nunca ningún privilegio para la Artillería, solo normas que se adaptaron a un Arma técnica y especializada que nacía con una organización y doctrina diferente a las demás.