Artilleros, Artilleros, marchemos siempre unidos siempre unidos de la Patria, de la Patria, de la Patria su nombre engrandecer, engrandecer. Y al oír, y al oír, y al oír del cañón el estampido, el estampido nos haga su sonido enardecer. España que nos mira siempre amante recuerda nuestra Historia Militar, Militar, que su nombre siempre suena más radiante a quien supo ponerla en un altar. Su recuerdo que conmueve con terneza, dice Patria, dice Gloria, dice Amor, y evocando su mágica grandeza, morir sabremos, por salvar su honor. Tremolemos muy alto el Estandarte, sus colores en la cumbre brillarán, y al pensar que con él está la muerte, nuestras almas con más ansia latirán. Como la madre que al niño le canta la canción de cuna que le dormirá, al arrullo de una oración santa en la tumba nuestra, flores crecerán. Marcharemos unidos, marcharemos dichosos seguros, contentos de nuestro valor, y cuando luchando a morir lleguemos, antes que rendidos, muertos con honor. Y alegres cantando el Himno glorioso de aquellos que ostentan noble cicatriz, terminemos siempre nuestro canto honroso con un viva Velarde y un viva Daoiz. Artilleros, Artilleros, marchemos siempre unidos siempre unidos de la Patria, de la Patria, de la Patria su nombre engrandecer, engrandecer. Y al oír, y al oír, y al oír del cañón el estampido, el estampido nos haga su sonido enardecer. Orgullosos al pensar en las hazañas realizadas con honor por nuestra grey, gritemos con el alma un viva España y sienta el corazón un ¡viva el Rey!
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viernes, 11 de diciembre de 2009

En la Guerra, 20 consejos (2ª parte)

11. No discutir, actuar: "Pensar y actuar son la misma cosa". (Proverbio Zen. Bushido). "Nunca se debe discutir. En sociedad no se debe discutir nada, sólo hay que ofrecer resultados." (Benjamín Disraeli). Cualquier victoria en una discusión creará resentimiento duradero y será peligroso a la larga. Es mejor que los demás cambien de opinión a través de las acciones: hay que demostrar, no explicar.


Cuando se acaba una discusión, todas las partes están más convencidas de sus ideas. En realidad, no vale para nada discutir, salvo para enmascarar otras tretas.

12. Elija sus enemigos y muévalos a su antojo: "Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas". (Sobre la iniciación de las acciones, El Arte de la Guerra, Sun Tzu).

"Hay muchas gentes que estiman que un príncipe sabio debe, cuando tenga la oportunidad, fomentarse con astucia alguna oposición a fin de que una vez vencida brille a mayor altura su grandeza". (El Príncipe, Maquiavelo).

"Un jefe que conoce a los soldados" es un método practicado siempre en tiempos de conflicto, tras haber alcanzado la maestría a la que uno aspira: habiendo logrado el poder del conocimiento del arte de la guerra, piensa en los adversarios como en tus propios soldados, sabiendo que puedes ordenarles lo que desees y manejarles con libertad. Tú eres el jefe, los adversarios son las tropas. Esto requiere práctica". (El Libro de los Cinco Anillos, Miyamoto Musashi).

"Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza. Si haces que los adversarios vengan a ti para combatir, su fuerza estará siempre vacía. Si no sales a combatir, tu fuerza estará siempre llena. Este es el arte de vaciar a los demás y de llenarte a ti mismo. Lo que impulsa a los adversarios a venir hacia ti por propia decisión es la perspectiva de ganar. Lo que desanima a los adversarios de ir hacia ti es la probabilidad de sufrir daños." (Sobre lo lleno y lo vacío, El Arte de la Guerra, Sun Tzu).

"Al hombre sabio le son más útiles sus enemigos que al necio sus amigos. Una malevolencia suele allanar montañas de dificultad que la benevolencia no se atrevería a pisar. A muchos sus enemigos les fabricaron su grandeza. Es más fiera la lisonja que el odio, pues éste señala defectos que se pueden corregir, pero aquélla los disimula. La cautela es grande cuando se vive junto a la emulación, a la malevolencia". (El Arte de la Prudencia, Baltasar Gracián).


13. La retirada no es la rendición: "Una retirada a tiempo vale más que mil victorias" (Napoleón). "Si puedes ganar la batalla, lucha; si no, retírate". (Mao Tse Tung, Estrategia y Táctica).

Estrategia 36: De las 36 estrategias, la definitiva es la última: retirarse. Retirarse cuando todo falla es la estrategia definitiva. Pero no significa huir definitivamente. Al enfrentarnos con un enemigo infinitamente superior, se puede rendir, negociar o retirarse. La retirada no significa la derrota total, el compromiso significa una media derrota y la rendición, la derrota total. (36 Estrategias Chinas).

Para Sun Tzu representa someterse temporalmente al poderoso, en espera de una transición a una nueva fase.

En la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos se retiraron hasta Moscú, dejando todo arrasado. Aliados con el general invierno, cuando pararon ahí a los alemanes, la contraofensiva les dejó en Berlín.

Hay que recordar que fracasar es fácil, pero hacerlo con gracia y éxito puede ser más difícil que el mismo éxito. Además, se aprende más de los fracasos que de los aciertos.

Como recomendación final, la retirada nunca debe hacerse sin pensar, de forma impulsiva. No hay que considerar que retirarse es una manera de escapar a los desafíos, si no una manera de enfrentarse mejor a ellos.

14. Concentrar los esfuerzos. Buscar puntos débiles: "Encontrar el punto débil de cada uno: este es el arte de mover las voluntades. Es más una destreza que determinación. Es saber por dónde se ha de entrar a cada uno. Primero hay que conocer el carácter, después tocar el punto débil, insistir en él, pues infaliblemente se quedará sin voluntad". (El Arte de la Prudencia, Baltasar Gracián).

15. Que otro haga el trabajo sucio: Los príncipes debe ejecutar a través de otros las medidas que puedan acarrearle odio y ejecutar por sí mismo aquellas que le reportan el favor de los súbditos. Debe estimar a los nobles, pero no hacerse odiar del pueblo. (El Príncipe, Maquiavelo).

Estrategia nº 3: "Matar con un cuchillo prestado" Significa utilizar los recursos ajenos en provecho propio. En vísperas de la invasión de la Unión Soviética, los servicios de inteligencia alemanes proporcionaron a los soviéticos pruebas inventadas de que el mariscal ruso Mijail Tujachevski conspiraba contra Stalin. Como consecuencia, los mismos soviéticos ejecutaron a Tujachevski y a otros siete mariscales que Alemania consideraba obstáculos esenciales para la inmediata invasión. (36 Estrategias Chinas).

16. Decir a los demás lo que quieren oír: "Ningún hombre tiene que desesperarse pensando que no obtendrá conversos para la causa más extravagante si tiene el arte de suficiente para representarla con colores favorables." (David Hume).

"La verdad es fría, no resulta cómoda. Una mentira es más hermosa. Es mucho más interesante y provechoso fantasear que decir la verdad." (Joseph Weil, estafador).

17. Una vez que se decide, actuar sin vacilar: Si no tenemos claro que línea de acción tomar, mejor no empezar. Las dudas y vacilaciones lo estropearán. Todos admiran al audaz, nadie al tímido.

"Camina o siéntate, pero no dudes." (Proverbio Zen).

"Creo que es mejor ser impetuoso que prudente, porque la fortuna es mujer, y se si desea dominarla, se puede ver que se deja conquistar por el audaz más que por aquellos que actúan fríamente." (El Príncipe, Maquiavelo).


18. Atacar a las emociones del contrario, buscar el desequilibrio: "Eliminar el corazón": Cuando luchas con un enemigo y parece que estás ganando por tu habilidad en esta ciencia, el adversario quizás todavía mantenga la esperanza y, aunque aparentemente derrotado, se niegue a reconocer internamente la derrota. "Eliminar el corazón" se aplica en estos casos. Esto significa cambiar repentinamente de actitud, para hacer que el enemigo vez de mantener esa idea; lo principal en este caso es observar cómo se siente derrotado desde el fondo de su corazón.

Puedes "eliminar el corazón" (la esperanza) de la gente con armas, con tu cuerpo, o con tu mente. Esto no ha de entenderse de una sola manera. Cuando tus enemigos han perdido completamente el corazón (la esperanza), ya no tienes que prestarles atención nunca más. En otro caso, mantente alerta. Si los enemigos conservan aún sus ambiciones, difícilmente sucumbirán. (El Libro de los Cinco Anillos, Miyamoto Musashi).

19. Concentrar esfuerzos: "La mejor estrategia es ser siempre muy fuerte, sobre todo en el momento decisivo. No hay ley estratégica superior que mantener las fuerzas concentradas. Hay que actuar con la máxima concentración." (De la guerra, Karl Von Clausewitz).

"Se debe apreciar la intensidad más que la extensión. La perfección reside en la calidad, no en la cantidad. La extensión por sí sola nunca se eleva por encima de la mediocridad, y es la desgracia de los hombres con amplios intereses generales que mientras les gustaría tener un dedo en todas las tartas, no lo tienen en ninguna." (El Arte de la Prudencia, Baltasar Gracián).

20. Una vez que se ha ganado, hay que saber parar: "Conocer cuando las cosas están en su punto, en su sazón, y saberlos disfrutar. Todas las obras de la naturaleza llegan al colmo de su perfección: hasta allí fueron ganando, desde allí irán perdiendo". (El Arte de la Prudencia, Baltasar Gracián).

Se pueden dar más consejos, pero en aplicación de la regla número tres, por ahora no voy a contar todo lo que sé.

Los árboles retorcidos sobreviven al hacha del leñador, no así los árboles rectos. (Proverbio hindú).

Un último consejo: paciencia y autocontrol son las virtudes que debe tener todo buen soldado.

En la Guerra, 20 consejos (1ª Parte)

Miguel Mayoral nos ofrece una síntesis de textos clásicos, transformados en veinte consejos generales en el campo de la estrategia bélica. Algunos resultan sorprendentes. Por cortesia de nuestro amigo y colaborador Joaquin.


Expongo unos consejos o reglas que generalmente conviene seguir. Son un resumen de textos de varios autores clásicos con algunos comentarios. Quizás alguien se escandalice con algunas de las ideas que aquí se exponen, choquen con sus creencias o parezcan poco éticas. Aunque ahora se hable de unos valores como solidaridad, tolerancia, etc., desgraciadamente, la vida viene siendo un juego de poder desde hace milenios y no parece que vaya a cambiar.

"A los hombres se les debe gobernar con guante de acero dentro de guante de terciopelo". (Napoleón Bonaparte).

1.Ser misterioso e impredecible: "Cualquiera que tenga forma puede ser definido, y cualquiera que pueda ser definido puede ser vencido". (Sun Bin, Arte de la Guerra II).

No obrar siempre igual. Así se confunde a los demás, especialmente si son competidores. No hay que obrar siempre de primera intención, pues nos captarán la rutina y se anticiparán y frustrarán las acciones. Tampoco hay que actuar siempre de segunda intención, pues entenderán la treta cuando se repita". (El Arte de la Prudencia, Baltasar Gracián)

"Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener forma. Sé completamente misterioso y confidencial, hasta el punto de ser silencioso. De esta manera podrás dirigir el destino de tus adversarios". (Sobre lo lleno y lo vacío, en El Arte de la Guerra, Sun Tzu).

"Hay que ingeniárselas, por encima de todo, para que cada una de nuestras acciones nos proporcionen fama de hombres grandes y de ingenio excelente". (El Príncipe, Maquiavelo).

"Si el soberano no es misterioso, los ministros encontrarán la oportunidad de tomar y tomar." (Huanchu Daoren).

2. Hacer que nadie sepa lo que piensas: "Que el enemigo nunca sepa lo que piensas". (El Padrino, Mario Puzo). "Confundir a los contrincantes significa actuar de tal manera que les impida mantener la mente en calma. Intenta varias maniobras según la oportunidad del momento, haciendo pensar al contrincante que ahora vas a hacer esto, después lo otro, y a continuación algo distinto, hasta que veas que empieza a estar desconcertado, y así ganar a voluntad". (El Libro de los Cinco Anillos, Miyamoto Musashi).

"Todo el mundo conoce la forma mediante la que resultó vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguró la victoria". (El Arte de la Guerra, Sun Tzu).

3. Hablar menos de lo que se debería: "Alá dió al hombre dos oídos y una boca para hablar la mitad de lo que se escucha". (Provebio árabe).

"Nunca se debe empezar a hablar antes de que lo hagan los subordinados. Cuanto más tiempo se permanezca callado, más pronto empezarán los demás a hablar. Y mientras lo hacen, uno puede comprender sus verdaderas intenciones." (Huanchu Daoren).

4. Cuando hay que dejar elegir a alguien, que sólo elija entre lo que usted quiera: Es el ejemplo de técnica de venta en el que decimos: "Perfume Brisa Marina o perfume Sol y Arena, usted elige" y, naturalmente, los dos perfumes son de la misma empresa. Elijan lo qu elijan, siempre ganamos.

"Las heridas y cualquier otro mal que los hombres se ocasionan a sí mismos espontáneamente y por su propia elección son a largo plazo menos dolorosas que aquellas que les ocasionan los otros." (Maquiavelo).

5. Que otros hagan las cosas por usted: "Es una gran suerte de los poderosos acompañarse de hombres de gran entendimiento que les saquen de todos los problemas causados por la ignorancia y que incluso peleen por ellos las luchas más difíciles. El que no pudiera alcanzar a tener la sabiduría en servidumbre, que la alcance en la amistad". (El Arte de la Prudencia, Baltasar Gracián).

6. Que su jefe no sepa ni sospeche que usted es más listo que él: "Toda derrota es odiosa, y si es sobre el jefe o es necia o es fatal. Siempre fue odiada la superioridad, y más por los superiores. Será fácil hallar quien quiera ceder en éxito y en carácter, pero no en inteligencia, y mucho menos un superior. A los jefes les gusta ser ayudados, pero no excedidos". (El Arte de la Prudencia, Baltasar Gracián).


7. Hacer que la gente dependa de usted: "Un príncipe sabio ideará la forma para mantener a todos los ciudadanos en todas las circunstancias en situación de dependencia del Estado y de él; y entonces ellos siempre confiarán." (Maquiavelo).

"Hacerse indispensable. Más se saca de la dependencia que de la cortesía; el satisfecho vuelve inmediatamente la espalda a la fuente. La primera lección de la experiencia debe ser entretenerla, pero no satisfacerla; así se conserva la dependencia que los demás tienen; incluso la del Rey." (El Arte de la Prudencia, Baltasar Gracián).

8. Confiar en el interés del prójimo, no en su agradecimiento:"La forma mejor y más rápida de hacer fortuna es dejar que los demás vean claramente que está en su propio interés promocionar el tuyo" (Jean de la Bruyère). Si se va a pedir ayuda a alguien, no hay que recordar los favores del pasado, encontrarán las formas de ignorarlo. Hay que encontrar algo en la petición que le pueda beneficiar y exagerarlo. Entonces, la otra parte responderá con entusiasmo, ya que también podrá sacar provecho.

9. La información es el poder: espíe. "Los espías nativos se contratan entre los habitantes de una localidad. Los espías internos se contratan entre los funcionarios enemigos. Los agentes dobles se contratan entre los espías enemigos. Los espías liquidables transmiten falsos datos a los espías enemigos. Los espías flotantes vuelven para traer sus informes. Entre los funcionarios del régimen enemigo, se hallan aquéllos con los que se puede establecer contacto y a los que se puede sobornar para averiguar la situación de su país y descubrir cualquier plan que se trame contra ti, también pueden ser utilizados para crear desavenencias y desarmonía". (Sobre la concordia y la discordia, en El Arte de la Guerra, Sun Tzu).

10. Destruya totalmente a sus enemigos: Cuando Roma venció definitivamente a los cartagineses, un senador dijo: "En mi opinión, Cartago debe ser destruida". Todos sus habitantes fueron esclavizados y la ciudad fue totalmente arrasada y sembrada con sal. Nunca más volvieron a molestar a Roma.

"A los hombres se les ha de mimar o aplastar, pues se vengan de las ofensas ligeras ya que de las graves no puede: la afrenta que se hace a un hombre debe ser, por tanto, tal que no haya ocasión de temer su venganza". (El Príncipe, Maquiavelo).

"Aplastar" exige un estado de ánimo de aniquilamiento, como cuando ves débil a un adversario y te creces entonces para vencerle. Si tu "aplastamiento" es débil, puede volverse contra ti. Tienes que sabe distinguir cuidadosamente cuando estás en pleno control de ti mismo en el momento de atacar para aplastar. También en el arte individual de la guerra, cuando tú contrincante no está tan entrenado como tú, o cuando su ritmo disminuye, o cuando empieza a retroceder, es esencial no dejarle que tome aliento, ni concederle siquiera el tiempo de pestañear: abátele inmediatamente. Lo más importante es no dejarle recuperarse". (El Libro de los Cinco Anillos, Miyamoto Musashi).

viernes, 9 de octubre de 2009

In Memoriam

Señor; me has mirado a los ojos, sonriendo, has dicho mi nombre
En la arena he dejado mi barca, junto a ti buscare otro mar



Cuando la pena nos alcanza por un hermano perdido,
cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza;
En Tu palabra confiamos, con la certeza que Tu
ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.



Si seguimos negando la realidad, reduciendo presupuestos y mal equipando a nuestras tropas, estamos jugando con la vida de nuestros compañeros que estan en primera linea y engañando a los que rezan por ellos en casa.

miércoles, 22 de julio de 2009

Canto a la Bandera Española

Canto Oficial a la Bandera de España de Sinesio Delgado Garcia. Composicion elegida por Real Orden de 30 de abril de 1906 (Boletin Oficial nº 98), entre 1422 presentadas a concurso.

¡Salve, Bandera de mi Patria, salve!,
y en alto siempre desafia al viento,
tal como en triunfo de la tierra toda
te llevaran indómitos guerreros.

Tu eres, España, en las desdichas, grande,
y en ti palpita con latido eterno
el aliento inmortal de los soldados
que a tu sombra, adorandote, murieron.

Cubres el templo en que mi madre reza,
las chozas de los miseros labriegos,
las cunas donde duermen mis hermanos,
la tierra en que descansan mis abuelos.

Por eso eres sagrada. En torno tuyo,
a través del espacio y de los tiempos,
el eco de las glorias españolas
vibra y retumba con marcial estruendo.

¡Salve, Bandera de mi Patria, salve!,
y en alto siempre desafía al viento,
manchada con el polvo de las tumbas,
teñida con la sangre de los muertos.

martes, 21 de julio de 2009

A pie y sin dinero

A pie y sin un ochavo en los bolsillos, calados hasta los huesos y con el estomago frío; en la vista una nube de hielo y en el dedo que oprime el gatillo un sabañón.

El día 8 de Diciembre hace frio, mucho frio, pero nunca bastante para frenar a la Infantería, que con un trajecito de dril, derrite la nieve de los montes y la escarcha de los ríos difíciles y el hielo que oprime los corazones en desgracia.

Ningún oficio más bonito que el de capitán de infantería, artesano del valor heroico, orfebre del valor estoico, que va a pie donde lo mandan con sus hombres detrás, y que a veces se queda en el camino con una bala “¡Con que facilidad, Dios mío! “que le para los pulsos del corazón.

La guerra no es triste, porque levanta las almas. La guerra no es triste porque nos enseña que fuera de la Bandera, nada, ni aún la vida, importa.

La Infantería es la guerra a pie firme, la guerra cara a cara, la vida jugada a cara y cruz de la victoria y la muerte.

La infantería es la guerra a cuerpo limpio, y el infante lidiador que lleva el espíritu armado de un estoque de fuego, como un arcángel de estrellas en la bocamanga.

La Infantería no es la materia, es el ligero y tenue soplo que vivifica.

La Infantería no es la masa, es la compañía.

La Infantería no es, a veces, ni el concierto; es siempre la canción arrebatada del solitario centinela, que canta para que el Cabo de Guardia sepa que está vivo.

Quien no haya sido soldado de Infantería quizá ignore que cuando el hombre se cansa, aún le faltan muchas horas y muchas leguas para cansarse. Porque el secreto de la Infantería, (nosotros estamos hablando naturalmente de la Infantería Española, la de las cornetas en el cuello de la guerrera) es el de sacar fuerzas de flaqueza y hacer de tripas corazón. Que nunca más noble fin tuvieron, ni nada mejor pudieron servir.

Quien no haya sido soldado de Infantería que cuando el hombre se lanza, cuando al hombre se le calienta la sangre, lo más difícil es pararlo y enfriarlo. Porque el otro secreto de la Infantería es el de calentar el aire con la mirada y darse cuenta de que la batalla terminó cuando el soldado crema que estaba empezando. Que nunca mejores temples se conocieron ni en más gallardo menester se emplearon.

Quien no haya sido soldado de Infantería quizá ignore lo que es sentirse amo del mundo a pie y sin dinero.

A pie paseamos por donde quisimos, porque el que no va a pie, no se entera y os lo dice un vagabundo. Y sin dinero izamos nuestra Bandera donde nos dio la gana y donde nos mandaron, porque la victoria no es algo que se compra sino que se conquista y os lo dice un pobre.

Ningún oficio más bello que el de infante, que lleva su casa a cuestas como el caracol y se pelea porque no admite jaques; como el león y como el gallo y como el toro. Sin medir las fuerzas (que no fuera noble presentar las batallas ganadas) y sin mirar atrás porque detrás no hay nada, absolutamente nada.

Con el frio del 8 de Diciembre se calienta nuestro corazón al pensar, como a una novia a la que quisiésemos, en la Infantería.

Resuenan pífanos marciales y aún nupciales en la última y más profunda revuelta de nuestros oídos y aún se estremece, gracias a Dios, ese último nervio que en los cuerpos de los bien nacidos se guarda, como oro en paño, para que vibre en las ocasiones solemnes.


Camilo José Cela

lunes, 12 de mayo de 2008

Carta a mis compañeros de armas

Hace algun tiempo, un amigo me pasó esta carta.


CARTA A MIS COMPAÑEROS DE ARMAS.


Zaragoza, cuatro de diciembre de 1980

Querido amigo y compañero:

Cuántas veces, en amable discusión, hemos tratado con nuestros compañeros de la bomba llameante sobre quién en las batallas ocupa el puesto de vanguardia en combate, puesto de honor, sin a veces recordar que todos luchan con tal valor, que decir vanguardia o retaguardia es un mero concepto geográfico que no influye en nada a la hora de que cada cual cumpla con su deber.

Y es que ahora quiero narrarte uno de los muchos ejemplos que demuestran lo peregrino de nuestras elucubraciones y que empuja a nuestro corazón a compartir el orgullo esos compañeros nuestros que, al contemplar las dos bombardas cruzadas sobre el fondo rojo de la sangre vertida y negro del humo de sus fuegos, evocan las hazañas realizadas con Honor por su, también nuestra, Grey.

Hagamos juntos un viaje a Beni Bu Ifrur. Es la guerra que a principios del siglo XX sostiene España contra cábilas moras rebeldes. Tropas españolas se han adelantado para efectuar un reconocimiento, y en el repliegue las harcas rifeñas atacan con tal furia, que la iniciativa pasa a sus manos.

Protegiendo el movimiento combate una Batería de Artillería; sus artilleros se mueven por un terreno difícil; cambian rápidamente de asentamientos, bajo un ‘paqueo’ constante, pero saben que de la eficacia de sus fuegos depende la vida de muchos de sus compañeros de otras Armas.

La Infantería se repliega, mientras la Batería se queda cada vez más a vanguardia. El General habla personalmente con el Capitán: ‘no se moverá mientras no reciba su orden directa, pues si se interpreta mal una orden, las cábilas rebeldes segarían las vidas de muchos infantes’.

Los artilleros siguen combatiendo. ¡Fuego! ¡Fuego!. Suena del cañón el estampido y su sonido los hace enardecer.

El moro se acerca. Seiscientos metros.
Quinientos metros. ¡Fuego! ¡Fuego!, gritan los tenientes.
Los artilleros siguen combatiendo. Arrecian los disparos enemigos.
“... antes que rendidos, muertos con Honor...”.
Cuatrocientos metros. ¡Fuego! ¡Fuego!, repiten los sargentos.

Dos piezas están fuera de servicio. Las otras dos siegan al enemigo con sus proyectiles de metralla. El moro es un buen luchador que sabe aprovechar bien el terreno, y se acerca como si fuese una avalancha. ¡Fuego! ¡Fuego!, contestan los artilleros.

El Capitán recibe una orden de retirada. La Infantería se está replegando. Pero la orden no es del General. La Batería permanecerá entonces en su puesto. Sus almas laten con más ansia.
Oficial que trae la orden: ‘es una locura... la Infantería se repliega... dentro de nada esto será un infierno’.

Capitán de Artillería: ‘... y no quedarán más españoles que los de esta posición’.
Los artilleros, unidos, dichosos al hacer tremolar en lo alto a su Estandarte, siguen disparando a pesar de las balas moras. Están solos. No queda nadie para protegerles. ¡Fuego! ¡Fuego!, oye el Capitán.

El enemigo ya casi no puede hostigar a los infantes con uniforme de rayadillo, mosquetón y alpargatas. Se lo impiden dos cañones y un puñado de artilleros. Y entonces dirige ahora sus esfuerzos contra éstos. ¡Fuego! ¡Fuego!, animan los heridos.

Los artilleros caen. Las bajas se acumulan. El Capitán recibe entonces otra orden de retirada; no es del General. ¡Fuego! ¡Fuego!.

“... y evocando su mágica grandeza, morir sabremos por salvar su Honor...”.
El Capitán de Artillería ignora que el General ha entregado a Dios su vida por España, y que se están replegando todas las fuerzas del Sector.

Los moros están a trescientos metros. Los artilleros cantan alegremente su Himno y ganan la gloria para el Arma derramando su sangre.
Llega la noticia, y el Capitán se entera de lo acaecido. Ahora sí se replegarán, protegidos por su Infantería.

Los artilleros se lo llevan todo. Los cuerpos de sus compañeros caídos descansarán en el suelo patrio; los rifeños no recogerán ningún botín.
Las dos piezas que aún funcionan retroceden escalonadamente, apoyándose mútuamente. ¡Fuego! ¡Fuego!. No se cesa de combatir.

Caen los artilleros. Los oficiales ayudan a arrastrar las piezas. El movimiento es penoso. El esfuerzo, agotador. ¡Fuego! ¡Fuego!.

“... y cuando, luchando, a morir lleguemos...”.
Los artilleros llegan al campamento. Las frentes levantadas. Han cumplido con su Deber.
“... de la Patria su nombre engrandecer...”.

Por esta acción, el treinta de septiembre de mil novecientos ocho fue laureado el Capitán de Artillería Ilmo. Sr. D. Luis Fernández Herce. Y el Himno de los artilleros volvió a vibrar con fuerza.


Recibe un abrazo de tu amigo y compañero


Juan Infante Español

Logotipo Bicentenario 1808

A primeros de año, el Departamento de Comunicacion del Ejercito (DECET) creó un logotipo para sumarse a la conmemoracion del Bicentenario de la Guerra de la Independencia.

Decia textualmente el articulo que daba la noticia: "......ha creado un logotipo que representa al teniente de Infanteria Ruiz (1779-1808), uno de los heroes del dos de mayo. El famoso escultor Mariano Benlliure lo inmortalizó en 1891 con una estatua de bronce, situada en la plaza del Rey, en Madrid, junto al Palacio de Buenavista-sede del cuartel General del Ejercito-. Es precisamente en esta estatua en la que se ha inspirado el logotipo del DECET, que se completa con la imagen de un cañón, como simbolo del Arma de artilleria, ya que fue precisamente en la defensa del Parque de artilleria de Monteleon donde el teniente Ruiz recibió las heridas que le causaron la muerte unos dias despues. Ademas, el cañon recuerda a los otros dos heroes del Dos de mayo: los Capitanes de Artilleria Luis Daoiz y Pedro Velarde, que dirigieron la defensa de Monteleon y alli perdieron la vida.............."

En mi humilde opinion creo que no es acertado el logotipo. Segun el razonamiento del autor, aparece el teniente Ruiz por ser heroe del dos de mayo. Correcto, pero tambien lo fueron el teniente Arango o Manuela Malasaña, o el capitan Consul o el pueblo de Madrid, etc. Justifica tambien la aparicion del cañon por ser del Arma de Artilleria el Parque que defendia el Teniente y en un segundo plano porque eran de artilleria los Capitanes Daoiz y Velarde. Me parece del todo incorrecto. Deberia haber aparecido un cañon como simbolo del arma de Artilleria, ya que Daoiz y Velarde eran Artilleros y la figura debiera ser la de Daoiz y Velarde por ser los capitanes que iniciaron el levantamiento y defensa del Parque ese dos de mayo. Algunos pensaran que ese dia hubo muchos mas heroes. Estoy de acuerdo, pero solo hubo dos indiscutibles referentes, para lo bueno y lo malo, y sin lugar a dudas esos fueron los Capitanes de Artilleria Daoiz y Velarde.

domingo, 24 de febrero de 2008

El cuento de los tres artilleros

Por su interes traigo al blog este cuento cortesia de F La C (http://www.flak8856.blogspot.com/).
Éranse que se eran tres artilleros, tres, que un buen día entraron en posición con sus baterías en un campo de tiro.Los tres comenzaron una corrección rápida del tiro sobre un objetivo con un primer disparo, que en los tres casos quedó 200 m corto.
El primer artillero antes de hacer su segundo disparo pensó: si me ha quedado 200 m corto y ordeno sacar la pieza de posición y moverla a brazo a vanguardia 200 m, conseguiré dar en el objetivo. Así lo hizo y obtuvo un impacto directo.
El segundo artillero se lo planteó de otra manera: si me ha quedado 200 m corto y añado unos macarrones de pólvora, se irá más largo el disparo. Así lo hizo y obtuvo un impacto directo igualmente.
El tercer artillero reflexionó sobre la orden de tiro dada en el anterior disparo y dedujo: si me ha quedado 200 m corto con el ángulo de tiro ordenado, y miro en las tablas de tiro el ángulo de elevación que corrige 200 m, incrementando el anterior ángulo de tiro en el número de milésimas obtenido, conseguiré estar sobre el objetivo. Así lo hizo y obtuvo un impacto directo.
Es obvio decir que el tercer artillero fué el que actuó bien. El primero obtuvo la eficacia a costa del sufrimiento del personal (de los recursos humanos). El segundo artillero corrigió el desvío inicial a costa de un mayor sufrimiento del cañón (de los recursos materiales). Y como dije, sólo el primer artillero revisó su propia orden de tiro inicial, emitiendo una nueva con la que consiguió hacer impacto sobre el objetivo.
¿Tengo que decirles que recuerden ahora la actuación de su jefe, en la consecución de objetivos, y la asimilen a la actuación de uno de los tres artilleros?

......De nada.